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¿Grasas buenas o malas? Todo lo que necesita saber

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Grasas cuerpo

Conozca cómo mejorar su salud al identificar las grasas que necesita su cuerpo. Una especialista lo cuenta.

Grasas cuerpo
Foto: Steve Buissinne – Pixabay

Hace 50 años todas las grasas eran malas y las responsables de nuestras enfermedades. Con el paso del tiempo el consumo de grasas disminuye, pero las enfermedades siguen en aumento. ¿Qué estamos haciendo mal?

Las grasas le proporcionan energía al cuerpo, también ayuda en la absorción de vitaminas liposolubles, que son la A, D, E y K. El cuerpo necesita grasa para construir las membranas celulares, el exterior vital de cada célula, y son el recubrimiento que rodean los nervios. Es esencial para la coagulación de la sangre, el movimiento muscular y la inflamación.

Existen grasas monoinsaturadas, polinsaturadas y saturadas. Esto es algo técnico pero es muy importante saber diferenciarlas ya que su salud depende de ello.

Los especialistas están de acuerdo en que las grasas monoinsaturadas son la más beneficiosas para el cuerpo, ya que reducen el colesterol LDL (malo) y aumenta el HDL (bueno). Si bien no existe un requerimiento recomendado de grasas moinsaturadas esta recomendado que se usen este tipo de grasas lo más posible en reemplazo de las grasas saturadas o grasas trans. Las principales fuentes de este tipo de grasas son el aceite de oliva, aguacates, frutos secos como nueces y almendras, semillas como las de girasol y aceitunas.

Las grasas polinsaturadas se encuentran en los aceites comestibles más usados a nivel mundial, no solo por la comida hecha en casa, sino por toda la industria al momento de procesar los alimentos. El aceite de girasol y maíz son algunos ejemplos.

La grasas poliinsaturadas que se encuentran en los aceites vegetales procesados no es perjudicial por sí misma, sino que se convierte en dañina cuando se consume en exceso, y cuando los aceites se degradan, durante el refinamiento, procesamiento o exposición a altas temperaturas. Estas grasas se pueden convertir en grasas trans si se calientan lo suficiente. 

Cuando hablamos de grasas saturadas encontraremos opiniones variadas. Por ejemplo, expertos de la Universidad Harvard dicen: “La grasa saturada puede aumentar sus niveles de colesterol LDL “malo”. Pero también tiene algunos beneficios: reduce los triglicéridos y aumenta los niveles de colesterol HDL “bueno”. El papel de las grasas saturadas en las enfermedades del corazón está actualmente en debate. Por ahora, es mejor limitar la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas”.

Sin embargo médicos muy reconocidos a nivel mundial, que han dedicado su vida a la nutrición, dicen: “Las grasas saturadas no son tan peligrosas como usted piensa. De hecho, el aceite de coco es bastante saludable y es el aceite que debería utilizar para cocinar, ya que es mucho menos probable que sufran daños por calentamiento. Está bien establecido que el ácido esteárico una grasas saturada que se encuentra en el cacao y grasa animal no tiene efectos adversos sobre los niveles de colesterol, y de hecho se convierte en el hígado en la grasa monoinsaturada llamada ácido oleico. Y que el ácido palmítico y láurico, hacen subir el colesterol total. Sin embargo, ya que elevan el colesterol “bueno” tanto o más que el colesterol “malo”, usted está reduciendo su riesgo de enfermedades del corazón”.  

Algo en lo que sí están de acuerdo la mayoría de científicos es que la fuente de grasas saturadas es muy importante. Aceite de coco sin refinar prensado al frío es la mejor opción, así como mantequillas, huevos, leches y carnes de animales alimentados con pasto.

Las grasas trans están prohibidas en algunas partes del mundo. Se crean tomando una grasa no saturada e inyectan iones de hidrógeno a través de ella.

¿Por qué las compañías “hidrogenarían” las grasas para crear grasas “trans”? Lo hacen para mejorar la sensación en la boca y aumentar la vida útil. Comer alimentos ricos en grasas trans aumenta la cantidad de colesterol LDL “malo” y reduce la cantidad de colesterol HDL “bueno”. Las grasas trans crean inflamación, que está relacionada con enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, diabetes y otras afecciones crónicas. Contribuyen a la resistencia a la insulina, lo que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Incluso pequeñas cantidades de grasas trans pueden dañar la salud: por cada 2% de las calorías de las grasas trans que se consumen diariamente, el riesgo de enfermedad cardíaca aumenta en un 23%.

En los Estados Unidos hace poco prohibieron las grasas trans, sin embargo, en algunos países de Latinoamérica todavía son permitidas. Aquí la importancia de leer las etiquetas ya que, por ejemplo, en el Ecuador los productos deben mostrar en la etiqueta si contiene grasas trans.

  • La autora es Health Coach. Recuerde que estas recomendaciones no son un sustituto a las de su médico.
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