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Diciembre y el impacto para el medio ambiente

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Navidad y Año Nuevo es una época esperada por muchas personas, pero no es la mejor para el medio ambiente. La concentración de contaminantes gaseosos atmosféricos y de partículas se eleva, así como también de generación de residuos. Conozca cómo ayudar a su ciudad.

Foto: @FabioEckert – Pexels

Llega diciembre, y con él la ilusión de la Navidad y la celebración por la llegada del nuevo año. Para muchos la mejor época, que representa paz. Algunos esperan con felicidad esta época ya que significa el reencuentro de familiares y amigos que no se veían desde hace mucho tiempo. En cambio, a otros, les emociona comer los ricos platos que se preparan.

Sin embargo, las fiestas tienen un gran impacto negativo sobre el medio ambiente debido a las diferentes actividades, como es el uso de fuegos artificiales, quema de monigotes, suelta de globos aerostáticos de papel al aire, decoraciones con luces navideñas y ofrecer regalos.

Fuegos artificiales y quema de monigotes
No es por casualidad que en ciudades de diferentes países alrededor del mundo, como China, e incluso en la isla de Galápagos, se haya prohibido el uso de fuegos artificiales. Esta prohibición se debe al daño que éstos provocan sobre el medio ambiente, salud de las personas y biodiversidad. Los fuegos artificiales contienen químicos, como por ejemplo, nitratos de potasio, carbón, azufre, y sales de diferentes metales (como de estroncio, calcio, sodio, bario, cobre, magnesio, aluminio y titanio), éstas últimas para dar color al estallar. Por esta razón, cuando se queman los fuegos artificiales se liberan varios contaminantes gaseosos atmosféricos (como por ejemplo, SO2, O3, CO y NOx) y partículas al aire.

Diferentes estudios científicos sobre la contaminación provocada por los fuegos artificiales realizados a nivel mundial, demuestran el incremento de la presencia de material particulado y metales en el aire durante su quema. Además, debido a la presencia de carbón en la composición de los fuegos artificiales, también ocurre la formación de compuestos orgánicos sumamente tóxicos para la salud de las personas. A la quema de fuegos artificiales, también se suma, en Ecuador, la tradición de la quema del monigote, la cual emite también grandes cantidades de material particulado y sustancias tóxicas al medio ambiente.

El material particulado, formado durante la quema de estos objetos, representa un grave problema para la salud de las personas ya que puede entrar al sistema respiratorio. Si a eso se le suma los elementos y compuestos químicos que contienen, aumenta su gravedad. Diversos estudios demuestran que la inhalación de humo de los fuegos artificiales causa diferentes síntomas como tos, fiebre y disnea, y conduce a algunos casos de neumonía eosinofílica aguda. El grupo más susceptible para los efectos negativos de la contaminación atmosférica son los niños ya que ellos tienen una menor capacidad para metabolizar y desintoxicar los agentes ambientales. Además, la ingesta de aire en los pulmones de los niños es mucho mayor que la de los adultos por día. Por esta razón, se sugiere no exponer a los niños a estas actividades de quema. Otro grupo bastante vulnerable son las personas que sufren de problemas respiratorios, ya que pueden agravar su situación.

Globos aerostáticos de papel 
Otra práctica, también indiscriminada, durante las épocas de fin de año es el lanzamiento al cielo de los globos aerostáticos de papel. Estos globos se elevan gracias a la parafina que se encuentra en el centro, la cual se enciende y permite que se llene el globo de aire. A pesar del escenario lindo de luces en el cielo que ofrecen, estos globos pueden resultar peligrosos ya que son capaces de provocar incendios forestales, de postes de luz y hasta de inmuebles de todo tipo. Esto, además del peligro que representa para las personas, también emite grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, contribuyendo al temido cambio climático. Por su alta peligrosidad, varios países han prohibido su uso, como es el caso de Chile y Argentina.

Decoraciones con luces navideñas
Durante la época de Navidad, el uso excesivo de luces aumenta el consumo de la energía eléctrica, lo que se traduce en un aumento de las emisiones de CO2. Un estudio realizado en Estocolmo, Suecia, hace una década atrás, demostró que, en esta época, se puede llegar a emitir hasta 650 kilos de CO2 por persona. Incluso, científicos de la NASA indican que la iluminación de las ciudades es mucho más visible desde el espacio en periodos festivos como la Navidad y que, por ejemplo, en Estados Unidos, la iluminación en Navidad es entre un 20% y un 50% más intensa que en el resto del año. Una opción para disminuir el consumo energético es utilizar luces LED para las decoraciones, ya que tienen una vida útil más larga y ahorran hasta un 40% del consumo. Otra opción es el de programar el apagado de las luces para que no pasen tanto tiempo encendidas.

Desperdicios de papel y empaques de regalo
Los regalos, a menudo, se envuelven en coloridos papeles de envoltura, que luego se descartan y, por lo tanto, se convierten en una parte importante del desperdicio durante la temporada navideña. Según datos de la Empresa Pública Metropolitana de Aseo de Quito (EMASEO), el incremento de la producción de desechos en diciembre en Quito puede ser entre 5% y 10%. Diariamente, se puede alcanzar más de 2 000 toneladas de residuos, que corresponden, principalmente, a papel, empaques y desperdicios orgánicos, como la comida. Es así que una gran cantidad de papel de regalo termina en contenedores de basura cada año. El reciclaje podría ser una opción para que estos papeles no terminen en vertederos. Sin embargo, debido a ciertas características, como por ejemplo, su contenido de materiales no reciclables agregados durante el proceso de fabricación (como plásticos, purpurina, colores de plata y oro), su estructura delgada y presencia de fibras de muy mala calidad, y también porque, por lo general, quedan pegados restos de cinta adhesiva, el reciclado del papel de regalo es limitado. De esta manera, la reutilización es un paso clave que todos podemos realizar para ayudar a la conservación del medioambiente en estas festividades. Algunas ideas para reutilizar el papel de regalo, es, por ejemplo, envolverlo en latas vacías para almacenar tijeras, lápices, etc. También pueden ser utilizados para forrar cuadernos y para hacer tarjetas de felicitaciones.

Ahora, conociendo un poco más sobre algunos de los aspectos negativos que tiene sobre el medio ambiente las actividades de fin de año, seamos más conscientes y pongamos nuestro granito de arena para dar un descanso a este planeta castigado por los excesos humanos.

  • Investigadora de UDLA.
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