Escribe para buscar

Contexto Noticias

Exigencias vacías

Compartir
Conaie Ecuador Combustibles

Los diálogos generan proyectos objetivos sobre la base de realidades, no con ficciones, consignas o estribillos repetitivos y desgastados.

Foto: Juan Ruiz Condor – API

En las relaciones interpersonales e interinstitucionales el diálogo es mecanismo válido para alcanzar, rebasando eventuales diferencias, acuerdos, resoluciones conjuntas en beneficio de las partes, del conjunto de la sociedad, siempre sobre la base de realidades, sustentos objetivos, no con consignas, estribillos o ficciones.

Es positivo que se alcen voces desde diferentes rincones de la Patria expresando cada una de sus realidades, después de 14 años de recogimiento por temor a la persecución y a la sanción por disentir con quienes cooptaron todas las Funciones del Estado. 

Tal renacimiento es consecuente con quien muestra conducta de diálogos, de encuentros para diagnosticar e iniciar procesos de remediaciones sectoriales, remediaciones que tomarán tiempo por los recurrentes agobios económicos y sociales en que se encuentra el país.

Los diferentes actores sociales tienen que asumir conciencia de que el Ecuador ha estado y aún está dominado por una estructura estatal donde se ha entronizado la “delincuencia organizada”, cuyo desmonte debe ser aparejado con legislación que devele y sancione a cada uno de los transgresores de la transparencia, la ética y la moral en el servicio público.

Casi ya no es necesario señalar infracciones cometidas en esos 14 años en el sector público, los medios de comunicación colectiva los divulgan diariamente y no cesan, porque sobrevive la estructura y continuará con sus ajetreos lesivos mientras no se reinstitucionalice al Estado, alejando a los sobrevivientes de la enorme cadena con la que trata de blindarse la “delincuencia organizada”.

Pensar que una fiscal, una comisión de fiscalización legislativa y unos cuantos jueces van a desmontar esa nefasta estructura es quimera. Una, dos, tres golondrinas no hacen verano. Es el país quien debe tomar la decisión, con liderazgo firme, para desmontar el sistema de corrupción, que aún se ve orondo en la babélica acción legislativa, en la supuesta participación ciudadana, en la arenosa administración de justicia, por ejemplo.

Cualquier agenda de diálogo o de encuentro sectorial e intersectorial no debe omitir el saneamiento de esas realidades, porque pretender promover inversión productiva, generación de empleo, precios justos, tasas de interés, beneficios sociales, tendrán en aquellos los frenos, cuando no distorsiones sistemáticas a procesos consecuentes con el bienestar nacional.

Enmascarados

Ciertamente que aquellos de la estructura de la “delincuencia organizada” en su proceso de montaje no descuidaron de incursionar en las denominadas organizaciones sociales, prueba de ello es que en su ejercicio de poder desaparecieron, por ejemplo, colectivos de defensa de derechos humanos, unos porque engrosaron la burocracia, otros porque se mantuvieron para silenciar objetivos organizacionales, apareciendo, de vez en cuando, para trinar y saborear aromas populistas, son los ahora enmascarados “luchadores sociales”.

Estos últimos son los que pretenden forzar “diálogos” para exponer “justas aspiraciones del pueblo ecuatoriano”, cuando en los 14 años guardaron silencio respecto a subsidios de combustibles y encarecimiento del costo de la vida, porque a cambio se beneficiaron de no pocas canonjías, que les hicieron “más empresarios”, “más luchadores sociales” cuando ya no estén los despilfarradores.

Son aquellos que estuvieron acostumbrados al “diálogo” del monólogo presidencial, del cual partían sumisos a cumplir las consignas de la gallada política, pero ahora quieren revertirlo a su favor con cien voces, ¿repetitivas?, sobre el estado de crisis que en su momento abonaron a construir, con silencio o disfrutando las mieles del poder despilfarrador, contratador de obra pública con ordenamiento legal acomodado para satisfacer sus intereses específicos.

Cuando no silenciaron, morigeraron sus voces ante las sucesivas divulgaciones del periodismo investigativo que mostró las abultadas atrocidades contra la caja fiscal, contra el dinero de todos y cada uno de los contribuyentes, fueron contemplativos ante la persecución de que fueron objeto los investigadores sobre los atracos que se cometían en las rimbombantes obras faraónicas que han ido al vacío, como la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas, la construcción de la Refinería del Pacífico.

Los silentes de ayer, hoy quieren hablar tratando de imponer agenda y número de voces, quizá sabiendo que de esa forma no obtendrán resultados, pero si réditos políticos, porque saben que unos son los problemas del indigenismo, otros son los de los trabajadores industriales, diferentes son los de los docentes como de los estudiantes.

Saben que la mezcla de agendas solo lleva a distorsionar no solo el diálogo, sino a difuminar resultados específicos, por lo que aquello de la exigencia de comparecer todos, quizá tenga bajo la manga salir cada uno con un discurso confrontativo, porque habría liberalidad de exposición de derechos con cero obligaciones, sin compromisos.

Ahí está, por ejemplo, la irresponsabilidad e insensatez de las Funciones Legislativa y Ejecutiva que cesaron en mayo, que concertaron reformas educativas, pero incluyeron aumento de sueldos y jubilación especial para docentes, sin determinar las fuentes permanentes de financiamiento de USD 3 000 millones anuales, pero los voceros de estos los tradujeron en “derechos” irrenunciables. La sensatez de la Corte Constitucional les remitió a buscar las fuentes de ingresos, hasta ahora no existen respuestas.

No sorprendería escuchar a alguno de ellos que la fuente está en recuperar los USD 70 000 millones que se habrían llevado, ilícita y de varias formas, los gobernantes de los últimos 14 años, pero no irán más allá.Normalmente los reclamadores de “derechos” no los sustentan con financiamiento, porque en el momento que lo hagan afectarían su razón de ser. El cumplimiento de derechos usualmente es con financiamiento, y el financiamiento viene de la inversión productiva, de la generación de empleo, de la dinamia económica, de la generación tributaria, para lo que se necesitan leyes específicas, a las que comúnmente se oponen; por ello los diálogos deben ser precedidos con crudos diagnósticos y determinar derechos y responsabilidades, compromisos y acciones mutuas.

Etiquetas:

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *