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Las rutas de los dineros robados por el correísmo

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Correa Corrupcion

Rafael Correa está prófugo de la Justicia ecuatoriana. Pero los recursos con los que vive en el extranjero, entre Europa y América, no son transparentes. ¿Por qué?

Foto: Flickr Secretaria de Comunicación Ecuador

La diferencia entre Rafael Correa y Guillermo Lasso es que se sabe dónde están depositados e invertidos los dineros del actual mandatario. En el caso del expresidente prófugo es difícil saber: no se entiende que Correa tenga una vida de magnate en Europa (gastando unos 60 000 euros mensuales), cuando su pensión vitalicia no supera los 5 000 dólares y se sabe que era cobrada por su hermana, la asambleísta de UNES, Pierina. Tiene razón el presidente Lasso cuando dice que a ese monstruo -refiriéndose a Correa- “hay que arrojarlo en el basurero de la historia”.

Un dato que varía entre las fuentes es la cantidad exacta de dinero que salió del país durante la revolución ciudadana. Las versiones del fallecido presidente de la comisión anticorrupción, Jorge Rodríguez y fuentes cercanas al gobierno de Lenín Moreno hablaban de unos USD 35 000 millones. El presidente Guillermo Lasso habla de USD 70 000 millones. Aunque no hay claridad, la conclusión es contundente: los correístas se llevaron del país miles de millones de dólares y es muy complicado seguir su rastro.

El político Fernando Balda dice que conoce algunas de las cuentas bancarias y movimientos financieros del expresidente Rafael Correa en el exterior. Por esa razón, envió una carta al presidente Lasso ofreciendo esa información al ejecutivo en su lucha contra la corrupción, para recuperar el dinero robado.

El activista, en 2016, enfrentó un intento de secuestro ordenado por el expresidente Correa a través de la Senain en Bogotá, evitado por la acción de un taxista y ciudadanos que fueron testigos del hecho. Balda dice que existe “una cuenta bancaria de Rafael Correa en un banco con sucursales en paraísos fiscales. Cuentas bancarias de bancos europeos donde se realizaron transferencias desde cuentas de Correa con las que se comprueba la triangulación de dinero con cuentas intermediarias para que llegue a personas no de forma directa y así no dejar evidencia visible de las mismas”. 

El político explica que una manera con que Correa intenta no dejar rastro es financiando gastos de terceros. Sostiene que el ahora preso exdirector de la Senain, Pablo Romero, y el exmandatario se enviaban dinero mutuamente triangulado para sufragar gastos sin dejar evidencias. Correa mueve dinero a través de otras personas para financiar actividades lícitas e ilícitas (como el intento de fuga de Romero, el pago de abogados para éste y transferencias a personas leales).

Balda presentó a la comisión de fiscalización de la Asamblea audios y chats de conversaciones entre Correa y otras personas para mover dinero en triangulaciones para no ser detectados, usando seudónimos o apodos, como “vecino” nombre en clave con el que se identificaban Romero y Correa.

Balda habla de “cinco fuentes humanas que fueron testigos de las actividades antes mencionadas; algunos de ellos colaboraron facilitando sus cuentas bancarias en Europa para que se realicen las triangulaciones entre las cuentas de Rafel Correa y los destinatarios finales; grabaron las conversaciones secretas entre ellos, Rafael Correa y otros y otras informaciones más. Estas personas podrían cooperar con el sistema judicial siempre y cuando se los incluya en un sistema de protección a víctimas y testigos, por tal razón mantengo en reserva sus identidades”.

Balda, en una carta, le dijo al Presidente Lasso que “ponía a disposición del Estado, sin ningún costo, los elementos recabados de la investigación y a realizar una presentación explicativa detallada de lo encontrado, las conclusiones, planteamiento de estrategias y soluciones que aportarán para la detección, investigación, enjuiciamiento de los responsables, la asistencia técnica para la identificación y recuperación de activos, así como para reforzar la asistencia legal y cooperación internacional en materia penal contra la corrupción y sus delitos conexos”. Esta carta fue enviada antes de que se conozca el caso de Pandora Papers.

La Secretaría Anticorrupción del Ecuador, en tiempos de Lenín Moreno, hablaba de una cifra no determinada por corrupción en el gobierno de Rafael Correa. De USD 30 000 a USD 70 000 millones, según Dora Ordóñez, la entonces Secretaria de esa entidad.

Una consultoría del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), decía que uno de los mecanismos para desviar y sacar dinero del país en tiempos de Correa fue a través de “mega obras” o proyectos emblemáticos, con millonarios sobreprecios y alrededor de USD 600 millones para poner en marcha esas obras, contratadas bajo la categoría de “regímenes especiales”. Eran contratos directos sin presupuestos referenciales, abriendo el espacio para sobornos. Según el régimen de Moreno, la corrupción llegó a alrededor de USD 35 000 millones. En las conocidas como “megaobras”, el informe señala la existencia de desvíos de fondos desviados y millonarios sobreprecios.

La cifra más alta revela que en esa corrupción hubo un desvío de USD 70 000 millones, según un estudio regional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre despilfarro y malgasto, también prácticas corruptas para el Estado (7% del PIB anual). El informe del BID se refería a USD 40 000 millones por incremento de precios en obras y desvíos de recursos, y USD 30 000 adicionales por ineficiencia en ejecución de obras. Odebrecht, la constructora brasileña, pagó sobornos por USD 35,5 millones a funcionarios gubernamentales ecuatorianos, según el Departamento de Justicia de EE.UU..

USD 35 695 874,839 era el costo exacto de la corrupción del correísmo, según Jorge Rodríguez (ya fallecido), entonces miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA). Coimas, sobreprecios, comisiones y gasto corriente estuvieron incluidos en la evaluación global que hizo sobre el costo de la corrupción en la década de Rafael Correa.

Así se enriqueció Rafael Correa

En un artículo publicado en 4Pelagatos, el expresidente Oswaldo Hurtado señalaba que “el presidente Rafael Correa no era el gobernante apropiado para liderar una reforma judicial que elevara la moralidad, independencia y calidad de la Justicia, pues, en un juicio que inició contra una institución bancaria, se había valido de la elevada dignidad que ostentaba para conseguir una sentencia que lo enriqueció indebidamente”.

Algunos ejemplos: “a fines del siglo pasado, el Banco La Previsora, lo había demandado por no haber pagado una pequeña factura de su tarjeta de crédito. Diez años después de haber sido declarada su mora, y cuatro días antes de asumir la presidencia, presentó una demanda por daño moral contra el Banco del Pichincha (adquirente de la cartera en la que constaba dicha obligación), aduciendo que había afectado su honra, al haberle colocado en la Central de Riesgos como deudor moroso. El juez de carrera que se aprestaba a dictar sentencia (Alfredo Grijalva) fue intempestivamente reemplazado por un juez temporal (Fabricio Segovia), que ordenó el pago de los USD 5 millones reclamados por Correa. Una vez emitido el fallo dejó el juzgado y fue repuesto el juez principal. Esta cuantiosa indemnización fue reducida a USD 300 000 por el Tribunal de segunda instancia y elevada a USD 600 000 en el juicio de casación que conoció la Corte Nacional de Justicia”.

Dice Hurtado que Correa no demandó al banco acreedor hasta ser Presidente: “había aceptado la validez de la deuda impaga, pues la abonó al Banco Pichincha, años después de haber sido notificado con la mora. Para justificar esta voluntaria cancelación alegó que había sido pagada por su secretaria sin su consentimiento, argucia que no pudo probar en el proceso. A las audiencias de un juicio de interés personal acudió acompañado del asesor jurídico de la Presidencia, edecanes, policías y guardaespaldas, con el evidente propósito de intimidar a los jueces. El juez Segovia, que le otorgó la millonaria primera indemnización, fue usado por el Gobierno en otros procesos en los que procedió en forma parecida”.

La indemnización de USD 600 000 dólares que se le otorgó a Correa fue más alta que la que habitualmente se concedía a perjudicados por casos análogos. El abogado patrocinador de este proceso judicial -Galo Chiriboga- fue designado luego Fiscal General. Siendo presidente Correa no pagó el impuesto a la renta de esos fondos y adujo que el entonces director del SRI, Carlos Marx Carrasco, lo había eximido del pago. 

Los periodistas le preguntaron qué haría con ese dinero y Correa decía: “veremos si lo damos a los pobres o compramos la sede de Alianza País”. Ni uno ni otro. Compró un apartamento en Bruselas por un USD 331 000 y el saldo, inicialmente depositado en un banco nacional, fue transferido a un banco extranjero. (Berenberg Bank de Alemania, según El Universo). Correa decía que quienes enviaban capitales al exterior eran “antipatria”.

Cuentas secretas de Correa en Suiza

Previamente a la publicación del expresidente Hurtado, el sitio web bananaleaks.com (bloqueado durante el mandato de Correa), denunció que el expresidente ecuatoriano tenía entonces dos cuentas secretas en Suiza. Entre 2007 y 2011 (cuando era Presidente) se depositaban cantidades no establecidas plenamente. La nota señalaba que “ninguna de las dos cuentas en Suiza fueron registradas por Correa en sus declaraciones obligatorias anuales de rentas y bienes ante el Servicio de Rentas Internas, SRI, entidad estatal encargada de recaudar los impuestos en Ecuador y administrar el régimen impositivo”.

Una alta fuente del SRI dijo entonces a bananaleaks.com que Correa solo había declarado una cuenta bancaria personal de cheques en Banco del Pacífico, de Ecuador, y otra en el Code Bic Fintro, de Bélgica, país de nacimiento de su esposa, Anne Marie David Malherbe Gosselin y donde la pareja poseía bienes que no había declarado.

Las cuentas secretas estaban inscritas en la sucursal de Zúrich del Berenberg Bank, de Alemania, situada en la calle Kruzstrasse 5, 8034. En este tipo de cuentas, el banco no recibía depósitos de apertura menores a dos millones de euros. El Berenberg Bank, fundado en 1590 en Alemania, con sucursal en Suiza atiende a clientes acaudalados de todo el mundo, excepto de EE.UU., país cuya legislación persigue a quienes lo hacen, señalando que Suiza es paraíso fiscal.

En su declaración de rentas y bienes de 2011 Correa señalaba que su patrimonio era de USD 622 000, representado en dos casas (en Quito y Bélgica). La de Quito, avaluada en USD 420 000, fue donada a su hijo Miguel antes de dejar la Presidencia. El gerente de la oficina del Berenberg Bank donde reposa el dinero consignado en cantidades indeterminadas por el Presidente Correa era el señor Jens Schuetrumpf.

Las cuentas de Correa en Suiza eran estas: Cuenta 1- BE 6414 3078 574852 y Cuenta 2- BE 6414 3078 5741 352. La sigla “BE” con la que comienza cada identificación de cuenta indica que eran del Berenberg alemán. En la segunda cuenta, fuentes de inteligencia civil decían que la esposa de Correa tenía “manejo personal delegado”.

El director del SRI reportaba entonces 20 giros de Correa, principalmente a Bélgica, EE.UU., Canadá, Chile, Luxemburgo y Alemania, pagos inferiores a mil dólares hechos por uso de tarjetas de crédito que fueron declaradas por Correa al SRI. Solo un giro hecho a Alemania fue de USD 331 082.50, superando ampliamente a los demás, lo que permitió por primera vez a investigadores privados saber conexiones de Correa con las cuentas suizas.

De acuerdo con el documento oficial del SRI, esos USD 331 082,50 fueron enviados por Correa a Alemania pero el destino final del dinero fue la cuenta BE 6414 3078 574852, exactamente la misma número 1 señalada arriba. El SRI, sin embargo, no incluyó en su reporte el nombre del propietario de la cuenta.

Bananaleaks agregaba: “lo que sucedió, explicó una fuente, fue que Correa simplemente mandó el dinero a Alemania suponiendo que por ser secreta la cuenta de Suiza nunca iba a ser identificada. También pensaba que si él decía que el giro iba para Bélgica, el SRI, que depende directamente de él, no iba a contradecirlo, agregó la fuente”.

El SRI dijo entonces que Correa tenía derecho a enviar dinero al exterior, y alegaba que los USD 331 082,50 no los envió a Alemania, sino a Bélgica. El registro decía todo lo contrario. La página web agregaba que “si el giro del dinero Correa lo hizo a su cuenta en el Bic Fintro de Bélgica, no se entiende por qué lo envió a la sucursal en Zúrich del Berenberg alemán, en donde las fuentes consultadas encontraron, además, el registro de la segunda cuenta ya mencionada, de propiedad de Correa, con posible delegación de manejo para su esposa”.

BananaLeaks.com también denunciaba la existencia, también secreta, de certificados de depósito de Pedro Delgado, primo de Correa (actualmente detenido en Miami, en espera de ser extraditado) en la sucursal de Bahamas del banco Winterbotham, de Hong Kong.

Correístas en los Panamá Papers

A inicios del mes de abril de 2016 fueron publicados en muchos medios de comunicación mundial los denominados “Panamá Papers”, una serie de filtraciones de información de personajes políticos, figuras del deporte y de la farándula (hasta narcotraficantes) que colocaban inversiones en fondos y en cuentas en Panamá y en otros paraísos fiscales. 

Entre los personajes ecuatorianos implicados aparecían el entonces Fiscal, Galo Chiriboga, quien de acuerdo con una denuncia del portal Focus Ecuador, habría creado una empresa de papel en el país del istmo para apropiarse, por la cantidad de USD 80 000 de una propiedad de una pareja de alemanes (Edmund Chladek Polansky y Barbara Haidinger), cuyo valor supera los dos millones en la zona de Cumbayá, en Quito. 

Foto: Fernando Lagla – Flickr Asamblea Nacional

Otro personaje que surgió nítidamente como poseedor de cuentas, papeles y fortunas en Panamá fue el inefable primo de Correa, Pedro Delgado, quien sigue detenido en Miami, a donde fue al matrimonio de un pariente (¿también familiar del expresidente?), poco antes de la Navidad de 2012.

Tangencialmente hubo otros personajes dentro de los Panamá Papers, como el ex gerente de la Refinería de Esmeraldas, Álex Bravo, quien antes de ser funcionario petrolero vendía edredones en su tierra natal. Los nexos de Bravo –hoy preso- llegaban al ex ministro de Energía, Carlos Pareja Yannuzzelli (también en prisión) con la aparente venia del fiscal Chiriboga. 

Apareció el nombre del exsecretario de Inteligencia, Rommy Vallejo, vinculado indirectamente con algunos socios. Un buffet panameño, Mossack-Fonseca, aconsejaba negocios en ese país a personalidades de la política, el deporte y el espectáculo. El problema es que entre los inversionistas había narcotraficantes. 

En la lista, presidentes como Xi Jinping (China), Putin (Rusia), Peña Nieto (México), Macri y los Kirchner (Argentina) y primeros ministros de Gran Bretaña, Islandia y Pakistán. Futbolistas como Messi, Zamorano o Platini y empresarios de T.V. (Salinas Pliego de TV Azteca y Alfonso de Angoitia de Televisa), actores (Jackie Chan) y directores de cine (Almodóvar). Pero, también, el Chapo Guzmán y el extinto Pablo Escobar.

La firma asesoraba a sus clientes para crear compañías “offshore” en Panamá, con inversiones secretas y un detalle no menor: no pago de tributos. Nada de eso es ilegal en ese país. Así aparecieron los nombres de los ecuatorianos Pedro Delgado (primo del expresidente), el fiscal Galo Chiriboga (primo segundo del mandatario) y un asesor de la Secretaría de Inteligencia (Javier Molina, yerno de William Isaías), prófugo por la quiebra de Filanbanco.

¿Cómo se beneficiaron? Pedro Delgado, con una hipoteca de USD 190 000 para comprar una casa en Miami, puesta a la venta por USD 520 000 (plusvalía del 60%). En la selección de fiscal, en 2011, el legislador Kléber Jiménez dio a conocer la demanda de los cónyuges alemanes contra Chiriboga, por despojarles de su mansión en Cumbayá. Chiriboga, tenía además, de acuerdo con los “papers”, casa y apartamento en Miami.

Se menciona al secretario de Inteligencia, Rommy Vallejo, pero la publicación se refiere a actividades de un abogado externo de la secretaría, Javier Molina Bonilla, yerno de Isaías. Molina “gestionaba sociedades offshore como asesor de la SENAIN” y en una de estas aparece un contratista de Petroecuador.

El legislador y presidente de la comisión de fiscalización, Fernando Villavicencio, ha comenzado a informar detalles de algunos vuelos de los aviones presidenciales por orden del ministerio de Finanzas en noviembre de 2016 (con oficio del 31 de octubre de 2016), a Madrid, Dubai, Luxemburgo y Nueva York. Viajaron el exministro de finanzas Fausto Herrera y el abogado William Vásconez (subsecretario de financiamiento público). De todos modos, se habla de otros viajes en esas aeronaves a China, Turquía, Irán, Irak, Rusia, Brasil y otros destinos, en algunos de los cuales de transportó oro en lingotes, además de dinero en efectivo. 

Se espera también la declaración ante un juez del condado de Broward (Florida) del testaferro de Nicolás Maduro, Álex Saab, que tuvo algunas operaciones de lavado de dinero utilizando el sistema de reconversión monetaria Sucre, en triangulaciones entre Ecuador, Colombia y Venezuela, en donde estaría implicado Rafael Correa.El expresidente Correa está siendo investigado por la Fiscalía por haber recibido pagos de USD 500 000 desde una offshore en Uruguay para su seguridad y la de su familia.

En la operación aparecen involucrados Correa y su amigo Ricardo Oglietti, exsubdirector del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag). Aprovecharon la oscuridad de la empresa offshore Cruper, domiciliada en Uruguay, desde donde Oglietti transfirió medio millón de dólares (en 2018 y 2019) a una cuenta en España de UC Global, contratada para la seguridad de exmandatario, su esposa y sus tres hijos, en Bélgica y Francia. 

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