CARGANDO

Escribe para buscar

Contexto Portada

Las parroquias rurales de Quito retornan a las actividades entre el miedo y la necesidad

Compartir

El movimiento comercio en algunas parroquias rurales de la capital es bajo. Criterios hizo un recorrido.

Fotos: Cortesía Bryan Loza

Los comerciantes de Pifo tienen miedo a los contagios y no llegan a Quito 

El mercado de Pifo, ubicado en la calle Ignacio Fernández, es uno de los establecimientos que refleja la dificultosa reinserción de la actividad comercial en la parroquia. Con las puertas cerradas y totalmente desolado permanece desde los inicios de la pandemia en Ecuador, en marzo. La parroquia tiene 16 645 habitantes y 42 casos positivos.

A su alrededor algunas tiendas de barrio funcionan con el aproximadamente 30% a 40% de las ventas que registraban antes del aislamiento. Los dueños de estos locales afirman que en Pifo no hay movimiento comercial, que los proveedores apenas llegan para abastecer a las tiendas de barrio. Los dueños, por el temor al contagio, ya no se atreven a ir centro de Quito para abastecerse de víveres.

En Yaruquí piden control de las ventas informales

Las calles de Yaruquí tienen más movimiento que Pifo. Hay clientes en los locales, en las calles hay varios locales abiertos. Incluso vendedores ambulantes en las calles. La parroquia tiene cerca de 18 000 habitantes y registra, hasta el día de ayer, 57 contagios. En este sector, el mercado principal abrió hace poco más de un mes. Al ingresar hay carteles informativos sobre medidas de prevención del contagio de COVID-19. Los clientes deben lavarse sus manos y desinfectar su calzado. 

Según Luz Morales, una de las trabajadoras de los puestos en el mercado, cuenta con todos los protocolos necesarios que garantizan la protección de sus usuarios. Lleva un traje de bioseguridad, guarda la distancia, viste mascarilla. La iniciativa de aperturar el mercado nació del GAD parroquial, que contactó a los trabajadores para proporcionarles trajes de bioseguridad y brindarles una capacitación para este fin. Actualmente, son 12 los puestos abiertos y pueden encontrar verduras, frutas y víveres. Se espera que, poco a poco, se reincorporen los demás comerciantes minoristas. Las trabajadoras dicen que se necesita más control por parte de las autoridades con las ventas informales, pues aseguran que pueden ser un foco de contagio para la comunidad.

El Quinche regresa a sus actividades lentamente

La parroquia El Quinche tiene alrededor de 13 000 habitantes, según el último censo. Y, a pesar de un mayor movimiento comercial local, es la que posee el menor número de contagios del sector nororiente de la capital. Son 31 infectados confirmados, según la última actualización del COE Pichincha.

Segundo Quishpe, dueño del local de distribuidor de productos agrícolas “El granero”, cuenta que este sector de comercio agrícola no se detuvo. Sin embargo, los locales, restaurantes, comerciales y el turismo, están afectados. El trato con los proveedores se ha manejado por medio del correo. Opina que la lenta reactivación de la actividad comercial responde al miedo, y también al conocimiento y respeto de las medidas de prevención. Él no cree que debe producirse un retorno al semáforo rojo, y mucho menos a un aislamiento. “No hay negocio que pueda aguantar sin liquidez y ventas, los créditos no esperan”, finaliza.

Las calles cercanas al parque centran de El Quinche, que los domingos solían estar llenos de fieles católicos, que impulsaban el comercio en los alrededores del Santuario de la Virgen del Quinche, hoy no tienen ese colorido atractivo de olores y colores que los puestos de dulces y artesanías brindaban. De hecho, las puertas principales del santuario están cerradas y muchos de los puestos de recuerdos religiosos están cerrados, y, con esto, el ingreso económico de varias familias muy afectado.

El Quinche es uno de los sectores turísticos que está muy golpeado por la pandemia. Según Carmen San Pedro, que trabaja en uno de los puestos de venta de artículos religiosos, las autoridades eclesiásticas de la parroquia prohibieron las ventas alrededor del santuario y, sin reubicarlos, cerraron las puertas a decenas de ellos. De los casi 70 puestos que funcionaban, ahora suman 20. María Yanchaguami, cuidadora de los vehículos, también cuenta que los autos que eran bendecidos diariamente alcanzaban los 60, y ahora son máximo 20.

Puembo abrió su mercado pero no hay clientes

Las calles del centro de Puembo, una parroquia particularmente residencial, se encuentran desoladas. El parque está cercado por una banda que dice ‘peligro’. La mayoría de negocios locales a su alrededor, restaurantes, tiendas, se encuentran cerrados. Puembo tiene, según el último Censo de Población, Densidad Poblacional y Superficie de Ecuador, 13 593 habitantes. Los casos confirmados de coronavirus suman 41. El mercado de Puembo está abierto desde hace un mes, cuenta las medidas de sanitización al ingreso. Sin embargo, apenas cuatro puestos están habilitados y reciben a los clientes. En la vía principal se evidencia el mismo panorama.

Tumbaco se acogió a los protocolos del COE

Esta es una de las parroquias rurales del cantón Quito más pobladas. Sus datos demográficos registran, según el INEC, 49 944 habientes hasta el 2010. Y los contagios confirmados por COVID-19 ya suman 150.

El comercio en la parroquia ha revivido. Un 85% de los locales comerciales se encuentran abiertos y se evidencia un movimiento, aunque aún menor al que estaban habituados los comerciantes antes de la pandemia. El mercado central de Tumbaco tiene en su ingreso un túnel de sanitización. Marco Quilca, presidente de la Asociación del Mercado de Tumbaco, dice que el 15 de junio retornaron a las actividades con las medidas de seguridad que se ajustan a los protocolos exigidos por el COE Cantonal. Sin embargo, no está funcionando al 100% de su capacidad. De los 200 puestos que estaban habilitados en el mercado, solo 66 atienden. Abren de lunes a domingo, de las 06:00 a las 17:00.

Etiquetas:

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *