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Paulina Araujo, Mujer con Criterio Legal

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Paulina Araujo es abogada penalista y docente de la Universidad Católica, su alma máter. Entre sus sueños nunca estuvo el rol de ser madre. Te contamos más de esta Mujer con Criterio Legal.

Fotos: Gianna Benalcázar – CCQ

“No tuve una influencia directa para dedicarme al derecho, pero desde pequeña siempre tuve un carácter especial. Nunca me quedé callada ante las injusticias. Peleona. No me he dejado imponer roles, siempre he sido una defensora de la libertad”.

Siempre dije: “lo que quiero lograr, es a través de la abogacía. Hablar a nombre de otras personas, intentar que se haga justicia, pero sabiendo que, a la par quería ser profesora.

“Desde niña, yo repasaba mis materias y les daba clase a mis perros. Siempre fue la docencia un punto para mi, entender que, si uno se prepara par algo, tiene que retroalimentarse, sembrar ideas y seguir construyendo un país mejor”.

Paulina se enamoró del derecho penal en cuanto pisó las aulas de la Universidad Católica del Ecuador. Fue ahí que, un exmagistrado de la Corte Suprema, Arturo Donoso, quien fue su profesor, le dio la primera oportunidad laboral en el ámbito jurídico.

“Hablé con el Dr. Arturo Donoso Castellón y me llevó a trabajar en la Corte Suprema de Justicia como su asistente en la sala penal, en 2001. Y desde ahí, hasta el día de hoy no he dejado de hacer derecho penal”, dice Paulina Araujo con orgullo.

Paulina considera que todavía hay, en Ecuador, mucho prejuicio…

“Cuando yo trabajé en la Corte Suprema vi, desde el ámbito de la justicia que había tramitología que violaba derechos de la gente. Nunca me voy a olvidar el caso de un señor que vino de provincia preguntando por el caso de su hijo. Nadie le hacía caso. Se acercó al despacho del juez, yo le ofrecí revisar en qué estado estaba el recurso y resulta que la persona había sido declarado inocente seis años atrás. Nadie le había avisado, su hijo seguía preso y ahí fue que mi alma se movió y dije: tengo que ser abogada litigante, para que esto no le vuelva a pasar a nadie”, una anécdota que cuando Paulina la cuenta, refleja la pasión que significa en su vida la abogacía.

“Soy muy prolija en saber a quién defiendo. Aquí no entra nadie que a mi me suponga miles de dólares, peor que en mi defensa trampee la justicia”

Paulina Araujo
Paulina Araujo

Se le llenó la vida…

Paulina realizó su primer postgrado en España y, luego de aquello, retornó a Ecuador donde fue captada como docente de algunas universidades. “Ahí se me llenó el alma. Trabajé un año más en el sector público, en la Fiscalía General del Estado, pero yo sabía que quería ejercer el derecho, sabiendo que era duro porque el 90% de profesionales del derecho que yo veía, en su momento en la Corte Suprema y en la Fiscalía, eran hombres; esto, acompañado del prejuicio, en Ecuador, donde se piensa que el penalista bueno es el más mafioso, el más corrupto, el que hace trampas con la justicia”.

“Yo no podría pararme ante un salón de clase, sea pregrado o postgrado sabiendo que litigo ‘puercamente’”.

Paulina Araujo, además, es autora de varios libros. El primero fue producto de su tesina de España y, luego de aquello, estudió cuatro postgrados más y terminó su PhD -de cinco años en derecho penal puro- lo que llamó la atención de varios productores de libros y, hasta el momento, lleva más de diez publicados.

Es una persona pragmática, apasionada de lo que hace, se siente feliz con su profesión y satisfecha por lo que puede enseñar a sus alumnos.

El momento más gratificante

“Un caso que lo peleamos y lo ganamos de un niño que nació hermafrodita, le hicieron una mala praxis. Tuvimos buenos jueces, lo tomaron muy bien, pues era un campo médico difícil de entender, pero fue positivo. En general me encanta defender médicos porque quise ser médica y abogada, pero quizás debí estudiar primero medicina y luego derecho, ahora es complicado”, comenta entre risas.

“Atrás mío no hay una causa injusta y eso lo saben jueces y fiscales”

Nunca quiso ser mamá

“Estuve en colegio de mojas, primera bronca y mandada al rectorado: no quería que me tomen foto lavando un pañuelo y haciendo galletas. Les decía que me tomen foto con un libro. Siempre he dado la contrario y nunca me vi con un bebé en brazos, no fue parte de mis sueños, al contrario, me veía dando ponencias y litigando. Admiro el triple a mis colegas que son excelentes profesionales y mamás, porque es un rol de valientes totales”, revela Paulina.

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