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La Secretaria de Salud revela cómo avanza la pandemia en Quito

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La médico Ximena Abarca tiene en su poder informes que muestran mejoras en la situación del COVID-19… pero, según ella, no hay datos concluyentes. Lea esta entrevista.

Fotos: Gianna Benalcázar – CCQ

La situación de Quito se ha convertido en un tema de debate público. La falta de cifras que reflejen el real estado de la ciudad hacen que los pedidos de reactivación económica y de mayor restricción no lleguen a un punto medio. 

Ximena Abarca Durán, la secretaria de Salud del Municipio de Quito, es parte del COE cantonal y participa en las reuniones de la instancia nacional de ese organismo de control de la pandemia. Ella, quien llegó al cargo el pasado siete de junio de 2020, luego del paso a semáforo sanitario amarillo, habló con Criterios sobre el estado de la capital. 

La médico, quien es doctorante del Programa de Salud, Psicología y Psiquiatría de la Universidad de Almería de España, tiene los datos completos. Pero que son disímiles. Abarca expone lo que tiene sobre su escritorio, las cifras y análisis que sirven para tomar las decisiones que rigen en la vida de los quiteños. 

Hay un debate sobre lo que sucede en Quito y el nuevo coronavirus. ¿La capital mejora o no?
Mire, yo también participo de esta percepción que usted tiene. Hay criterios disímiles. Por un lado tenemos la opinión de expertos epidemiólogos que nos dicen que han mejorado las cosas, pero no podemos estar todavía seguros. Las controversias llegan por las personas que hacen modelamiento. Este consiste en reunir una serie de datos, se aplican algunas fórmulas matemáticas, logarítmicas, y luego se pueden hacer previsiones para el futuro. Efectivamente, existen controversias. 

¿Cuáles son?
Hay algunos que dicen que estamos en una fase de descenso. Hay otros que anuncian que vamos a tener un incremento y no se puede vaticinar las fechas cuando pueda ocurrir esto. Pero, en fin, estamos precisamente en este debate. Para nosotros, como Secretaría de Salud, hemos optado por ir observando la situación de Quito con los datos que tenemos de la realidad. Lo que yo podría decir es que los datos son inestables. Por un lado estaba revisando los últimos reportes que tenemos y siempre estamos al alza del número de casos. Cada vez tenemos más casos. Actualmente, los datos nos dicen que tenemos   37 922 casos positivos confirmados y tenemos una mortalidad de 1 367. Tuvimos un pico muy importante hace aproximadamente tres semanas, pero esto fue una distorsión que se dio por el registro de casos que estaban retrasados por parte del sistema de vigilancia epidemiológica que maneja el Ministerio de Salud Pública y también porque nosotros habíamos aumentado el número de pruebas. Sin embargo, a pesar de estos dos factores tenemos casos nuevos. El gráfico que tengo ahora, del 2 de octubre, tenemos un alza. Otro indicador que nosotros manejamos es la velocidad de transmisión, y para el día del dos de octubre nos refleja 1,36. El dato anterior, que presentamos ante el COE Nacional, era de 1,27. Por lo tanto la curva está en ascenso nuevamente. No es mucho el paso de 1,27 a 1,36, pero nos muestra una tendencia. Si miro otro gráfico que está presentado el día de hoy (5 de octubre) respecto al número de casos en relación a lo que ha ocurrido durante toda la pandemia veo una disminución. Y me parece súper interesante, que de la semana 37 a la semana 40 vemos una disminución importante, de alrededor del 50% del número de casos. Esa es una de las condiciones que señala la Organización Mundial de la Salud para saber que estanos en un proceso de desaceleración de la pandemia. 

¿Entonces, no hay definiciones?
Hay algunos datos que nos siguen preocupando. Por ejemplo, si yo hago una comparación de la tasa de incidencia semanal, encuentro que en Cotocollao, en Iñaquito, se ha duplicado. Hay otras parroquias que ha disminuido, como ocurre en el caso de Belisario Quevedo, de La Ecuatoriana, San Bartolo. En las parroquias urbanas veo que cerca del 50% están a la baja, y unas cuantas están a la alza. En las parroquias rurales hay un aumento. Entonces, como usted ve, es una situación inestable, compleja. No tenemos los indicadores definitorios que nos puedan decir cuál es la situación. Vemos unos que efectivamente nos señalan que estamos a la baja y otros que nos están alertando que estamos subiendo en casos. Por eso, comparto esta inquietud que ha sido manifestada. He visto algunos informes de epidemiólogos, otros de expertos en manejo de datos y que manifiestan la preocupación.

¿Los datos no son fiables?
Son datos no robustos. Es decir, el dato de robustez es una calificación que utilizan los estadísticos y epidemiólogos porque en el aumento de casos depende del número de pruebas y el promedio de pruebas en el Distrito Metropolitano de Quito no es una constante, varía de manera importante. Por lo tanto, si es que tenemos más pruebas vamos a encontrar más casos y si tenemos menos pruebas encontramos menos casos. 

Una referencia son los datos de mortalidad. ¿Cómo esta Quito?
Los datos de mortalidad sí son datos robustos. Por ejemplo, el cálculo del exceso de mortalidad mide cuántas muertes ocurrieron adicionalmente al promedio de los tres años anteriores. Entonces, vemos que tenemos un exceso de mortalidad del 64,6%. Si yo comparo con las dos semanas anteriores, la semana pasada este dato estuvo en 69,4% y antepasada estuvo en 70,6%. Entonces, vemos que sí hay una disminución del exceso de mortalidad. Ahora, si comparo también en números de absolutos en la semana 36, a inicios de septiembre, teníamos 371 fallecimientos. En la semana 37, 387 fallecimientos. En la semana 38 se reportaron 351 casos de muerte, pero el Registro Civil posteriormente añadió 48, dando un total de 398. Luego tenemos la semana 39 donde inicialmente se reportó 317 muertes y luego aumentó 39 más, que nos quedan un total de 356. Como usted ve tenemos dificultades en el manejo de datos por las actualizaciones. Aunque lo que reflejan los dos datos que el exceso de mortalidad está a la baja.

¿Cuál es la situación de la ocupación de las casas de salud por el coronavirus? 
Sobre la disponibilidad de camas de hospitalización para pacientes COVID-19, tenemos cerca de 130 camas de oferta para tratar casos COVID y tenemos seis personas que demandan en camas COVID (el total de camas destinadas para COVID-19 de la Red Pública Integral de Salud es de 981 camas, ndlr). Por lo tanto, esto también podría ser un indicador positivo. Ahora, en cuidados intensivos tenemos oferta de camas, pero tenemos una demanda no satisfecha de 14 camas COVID. Esto se da porque los pacientes que están en cuidados intensivos viven un periodo de recuperación más largo. Las personas que están ocupando camas COVID simples permanecen un período de hasta 14 días, mientras que las personas que están en cuidados intensivos tienen un período más largo, entre 20 y 30 días. Para UCI hubo que adaptar camas, entonces el paciente que está muy grave necesita camas de UCI completas y no adaptadas. De todas maneras, si yo me fijo en el gráfico, está disminuyendo la cantidad de pacientes que demandan camas COVID, pero si ha hay un aumento del número de personas que demandan camas de UCI. Hasta el 22 de septiembre, teníamos 9 personas que demandaban y ahora tenemos 14 (el total de camas UCI para COVID-19 en la Red Púbica Integral de Salud es de 250 camas, ndlr).

Los especialistas también hablan de la incidencia de positividad del virus. Y todos coinciden que va disminuyendo. ¿Qué cifras maneja usted y el COE cantonal?
Nosotros tenemos un dato de positividad aproximado de 28,9%. Eso sobre el total de pruebas que se toman en el Distrito Metropolitano. Ahora si me fijo en las muestras que toma el Municipio tengo un 21% de positividad. Hay una diferencia, y usted deberá comprender que hay varias instituciones que toman muestras, está el Ministerio de Salud Pública, la seguridad social, sector privado, el Municipio. 

También los especialistas hablan de la inmunidad de la ciudad, más personas se han contagiado, y por eso la positividad en las pruebas ha disminuido. ¿Qué cree sobre eso el COE cantonal y la Secretaría de Salud?
La positividad depende del número de muestras que se hagan. Por es muy importante el tomar muestras, pues mientras mayor número de muestras tomemos va a bajar el porcentaje de positividad, porque vamos a detectar a más gente que no está contagiada. Ahora hacemos pruebas a personas sintomáticas, es decir, son personas que llegan a las brigadas con síntomas compatibles y problemas respiratorios. Entonces, tenemos un sesgo, según se dice en estadística, porque tomamos muestras de personas sospechosas de contagio. 

Doctora, hay países, como Colombia, que en sus datos diarios incluyen las pruebas PCR y también de antígenos, anticuerpos. ¿Es pertinente que se incluyan los números de esas pruebas?
Estamos en el debate sobre la utilización de ese tipo de pruebas. Un problema es que el país no tiene mucha experiencia en esa tecnología, Colombia sí la está teniendo. Bogotá alterna entre pruebas moleculares y pruebas de antígenos, que también son moleculares. Pero todavía no hay una prueba que esté aprobada por el Arcsa en Ecuador. Estamos estudiando. Eso requiere mayor personal que tome las muestras y las procesen. Hay ventajas y desventajas. Hoy en un debate sobre esto conocemos que Europa todavía recomienda hacer las pruebas moleculares de PCR o derivado de la PCR. Estamos todavía analizando mayor información científica para utilizarlas.

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