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El contragolpe internacional de Ola Bini

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Más de 60 organizaciones internacionales están a la expectativa de lo que suceda con el especialista en seguridad informática. El camino será la denuncia internacional por la supuesta detención arbitraria en el gobierno de Moreno.

Fotos: Cristina Vega – API

Más de 70 días preso. Ola Bini es el sueco, especialista en temas de seguridad cibernética y reconocido por los principales círculos de especialistas del mundo, que es procesado judicialmente en Ecuador a raíz de que el Gobierno de Lenín Moreno lo vinculó con el hacker Julian Assange. Al parecer, Bini estaría en sospecha por ser amigo del australiano y por haberlo visitado más de una docena de veces cuando él era huésped en la Embajada de Ecuador en Londres.

Fue detenido el 11 de abril y, luego de una dura batalla judicial, fue liberado mediante un recurso de Habeas Corpus. Salió el 20 de junio. Su defensa asegura que su apresamiento fue ilegal y arbitrario. No había pruebas más allá de aparatos electrónicos y una cercanía, que jamás ha negado, con Assange, aseguran sus defensores. El principal alegato es que él no estuvo involucrado en ningún ataque cibernético. El caso continuará durante este mes. Hoy, la Justicia vinculará a una persona más, con lo que tiene más tiempo para seguir el proceso judicial.

La carta a Lenín Moreno donde Bini dice que lo deje ir y que todo será olvidado. Ola Bini no se explica el por qué de su detención. Cuando estuvo encarcelado, en una prisión quiteña, escribió un diario. En uno de esos escritos, redactó una carta al presidente Lenín Moreno que ahora adquiere relevancia. El pidió que lo deje libre y que todo quedaría olvidado: “En mi humilde opinión, creo que debería parar, déjame ir y luego podemos olvidar que todo este incidente vergonzoso aconteció”. Evidentemente, eso no sucedió. Aquí unos extractos de ese pedido del mayo pasado.

“¿Por qué hizo todo esto? ¿Me odia tanto? ¿Para qué? Sí, ya sé que soy amigo de su ex asilado, y usted y el Sr. Assange han tenido sus diferencias, pero, ¿es eso realmente suficiente para tratarme así? (…) Su fiscal dice que estoy siendo investigado por atacar la integridad de los sistemas informáticos. Pero él no dice más, excepto que mis libros son sospechosos. ¿Qué sistemas he atacado? ¿Cuando? ¿Cómo? ¿Lo sabe? Yo no”. “Otra cosa que se dijo en las conferencias de prensa es que yo había colaborado con Ricardo Patiño y que había trabajado para desestabilizar el Gobierno, su Gobierno. Permítame asegurarle que nunca conocí a Patiño y no tengo ningún interés en desestabilizar a su Gobierno. Por supuesto, no estoy de acuerdo con todas sus políticas”.

El golpe internacional. La preocupación de las organizaciones internacionales, como Electronic Frontier Foundation (EFF) y la Asociación para el Progreso de Comunicaciones (APC) -ambas con peso global-, es que el caso de Ola Bini está plagado de irregularidades que pueden revelar una posible persecución judicial y política en su contra. De hecho, se han contabilizado 65 que tiene que ver con la falta de respuesta a peticiones judiciales de liberación, ausencia de autoridades judiciales en las audiencias que retrasaron su liberación, acusaciones falsas como que Bini era contratista de la Senain…

Una delegación de estas organizaciones visita el Ecuador para conocer más detalles. Pero para ellos este es un caso típico de abuso del poder en contra de personas que se encargan de reforzar la seguridad informática en el mundo. Bini, asegura, Danny O’Brien, director Internacional de EFF, es un constructor de seguridades. De hecho, él participó en un equipo que creó una certificadora de seguridad que es gratuita y también colaboró con otros proyectos. Su trabajo, prolijo, es probado, dice. “Es un obsesionado de la seguridad. Él siempre cree que un sitio no es los suficientemente seguro”, cuenta O´Brien.

De su parte, Katitza Rodríguez, directora de DD.HH. para EFF, dice que no hay cargos y como evidencia se ha presentado materiales que todos los especialistas tienen en su poder. “Es un caso tradicional de persecución por tener muchos conocimientos y al Gobierno le asusta. Incluso, por como se viste”, dice Rodríguez. No saben los hechos que respaldan el caso judicial. Ellos reconocen que los especialistas como Bini, se convierten fácilmente en sospechosos porque tienen sistemas de seguridad y blindajes digitales. “Es como que siempre esconden algo. Pero son las herramientas con las que trabajan”, recalca O’Brien.

Rodrigo Tulisa, enlace de más de 60 Ong en el mundo, como la Asociación para el Progreso de Comunicaciones, dice que están preocupados por la investigación en la Justicia. “Las irregularidades en el proceso son demasiadas. Una ya es un escándalo. Hay injerencia de altísimos ministros de Estado. Y el proceso no se cierra”, indica Tulisa. Las organizaciones están comprometidas en dar a conocer el caso en organismos de protección de DD.HH. y en organizaciones de especialistas en temas de seguridad informática. El revés internacional contra el Gobierno recién inicia.

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