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Guaidó lastima su liderazgo político con el último episodio del Parlamento venezolano

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Los acontecimientos del pasado domingo, que dejó como saldo dos presidentes del Congreso venezolano, no solo muestra otro acto más de autoritarismo, sino una caída en la imagen del líder de la oposición.

Foto: Flickr José Calderon

La crisis social y política venezolana no atisba ninguna señal de resolución. Por el contrario, tras un año de asumir la presidencia interina de ese país y con pocos resultados para reestablecer la democracia, Juan Guaidó vuelve a disputarse, esta vez, la vez presidencia del Parlamento.

Ahora, Guidó no solo disputa el poder con Maduro, sino con el diputado chavista Luis Parra, quien se ha proclamado presidente del Parlamento tras una jornada convulsionada, sin la presencia de todos los legisladores y con el impedimento de ingreso de Guaidó y otros más, con forcejeos y empujones, a las instalaciones donde se realizaba dicha elección. Esto provocó, por su parte, una sesión alterna en las instalaciones del Diario El Nacional, en donde legisladores de la oposición votaron por su líder para la presidencia. Ahora Venezuela tiene dos presidentes de la Asamblea Nacional.

En este año de gestión, tras el reconocimiento de la OEA, Unión Europea y varios países, Guaidó no cerró sus labores con saldos positivos dado que la crisis de su país sigue sin solución. Guaidó quien apuntaba a la reelección y decía contar con el apoyo necesario para ello, fue impedido por lo que se entiende como otro acto más del autoritarismo que vive el país y por la incapacidad de realizar elecciones democráticas, abiertas y transparentes en la única institución que podía hacerlo en Venezuela.

Los tropiezos de Guaidó y sus seguidores han sido evidentes, y ahora, a pesar de que se sesione desde otras instalaciones, han perdido algo que en política es sumamente importante: la representación que tienen las instituciones, en este caso, las instalaciones del Congreso y los últimos rezagos de institucionalidad del país.

Más allá de la ilegalidad en las elecciones de Parra y los lamentables escándalos de corrupción que le rodean, esto es un revés más para Guaidó ya que se ha visto su imagen muy debilitada: claramente, no alcanzó la mayoría que decía tener, ni el respaldo político tampoco, su convocatoria ciudadana ha caído rotundamente y la comunidad internacional ya no tiene como prioridad la crisis venezolana, más aún cuando hay una escala de tensiones entre Medio Oriente y Estados Unidos. Además, Maduro ha dado el espaldarazo a Parra quien ya se afianza en el cargo y poco podrá hacer la oposición.

A principios del 2019, los optimistas auguraban la caída de Maduro y el restablecimiento de la democracia con Guaidó que se respaldaba en multitudinarias convocatorias ciudadanas. Ahora, a inicios de 2020 y con lo sucedido el pasado domingo cinco de enero, no solo que se afianzó el chavismo sino que además Guaidó lastimó su representatividad.

Esto agrava la crisis venezolana ya que en las próximas elecciones (que serán legislativas pero se insta desde la oposición a convocar a presidenciales) el oficialismo que está más consolidado se enfrentará a una posición dividida y partidista, que a su vez se enfrentará a una sociedad que no cree en las instituciones y por tanto la movilización al voto está en duda. Mientras tanto, la crisis venezolana sigue su rumbo, el chavismo sigue manteniendo las riendas del país y la esperanza de una oposición sólida que consolide un camino democrático para la salida de la crisis… se va perdiendo.

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