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Así es la derecha emergente que nace en Quito

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Una nueva derecha está en pleno fortalecimiento. Hay varias agrupaciones, todavía pequeñas, que se distinguen de los partidos tradicionales y con un discurso sin cortapisas.

Fotos: Gianna Benalcázar – CCQ

Pablo Guerrerro, de tendencia liberal, es un letrado que fue perseguido durante el correísmo por el caso 30S. Él fue condenado por sabotaje y terrorismo. Su exilio de siete años lo vivió en la República Checa, país que le concedió asilo político.

Este jurisconsulto y escritor habló con Criterios sobre la formación de un grupo, con ideales de derecha, y que no tiene timidez en decirlo. Estos movimientos, que van creciendo, se han visibilizado aún más luego de las protestas de octubre del año pasado, cuando estuvo en crisis el gobierno de Lenín Moreno por la presión de los movimientos sociales de izquierda, como la Conaie y los sindicatos de trabajadores, el descontento ciudadano por la crisis económica y el espíritu sedicioso del correísmo. Las redes sociales, especialmente, se han convertido en su plataforma para llegar a más personas.

Guerrero habla en este diálogo sobre las diferencias con la derecha tradicional, representada por el Partido Social Cristiano (PSC) y CREO. También sobre la Conaie, las bases del nuevo movimiento, su rol en la capital y las perspectivas electorales.  

En Quito parece que ser de derecha o ser partidario de postulados de la derecha, o causa vergüenza o no hay gente de derecha en Quito. ¿cómo ve usted eso?
Hay derecha. Hay una gran corriente del pensamiento de la derecha. Sin embargo, no hay quien represente a esa derecha. Y los partidos tradicionales no han logrado representar a ese conglomerado humano que no siente vergüenza de ser de derecha. Pero sí siente vergüenza de ser representados por los partidos que dicen ser de derecha y no encarnan esa derecha.

¿Cuando hace esa distinción a quién se refiere?
Sin duda al PSC y a CREO. El PSC es un partido que, penosamente, tiene practicas populistas. He escuchado decir al abogado Jaime Nebot que la libertad no es un tema de debate cuando cita a los sectores menos favorecidos de la sociedad. Y en lo que concierne a CREO, considero que es una derecha casi decimonónica, que no sintoniza las libertades civiles contemporáneas. Entonces, estos son, entre otros, los elementos que no permiten una representación objetiva de la nueva derecha que existe en el Ecuador. Y cuando me refiero a esa nueva derecha, me refiero a esas personas que viven de su esfuerzo. Que no hacen esta idolatría al Estado que penosamente se ha decantado históricamente en Quito. Recuperar la libertad y la posibilidad de escoger entre los diferentes servicios que da la sociedad. Y que no seamos obligados a esta casi enfermiza y morbosa relación con el Estado que hay en Quito.

El ciudadano quiteño, dicen los analistas, no hace una distinción entre la izquierda y derecha. Mira las acciones. ¿Qué busca esta nueva derecha quiteña para la gente que está necesitada de empleo, de seguridad, seguridad social, salud?
La pregunta, pienso, que lleva implícita una posición de esquematizar a la derecha. Porque la derecha no se reduce a un tema econométrico o simplemente de economía. Recuerde que la política es la prolongación de los valores de las personas. Entonces, cuando se habla de la nueva derecha, pienso que primero debemos partir de una recuperación de la identidad nacional.

¿Esa debe ser la base de la nueva derecha?
Sí. Y, cuando digo recuperación de la identidad nacional, es la cultura hispanoamericana e hispana. Porque hay un hispanismo del otro lado del atlántico insular. Y hay un hispanismo americano. Entonces, penosamente, la educación en el Ecuador ha sido reduccionista en lo que concierne a la identidad de la nación ecuatoriana, como parte de la identidad Iberoamericana. Desde que se creó la Constitución, con el Estado plurinacional, nuestra identidad se ha visto escamoteada. Ya casi da vergüenza decir soy ecuatoriano. La pregunta que debe hacerse la derecha es: ¿Qué es ser ecuatoriano? Porque indígenas no somos. Somos hispanoamericanos. Hablamos el idioma de Cervantes. Formamos parte de la historia universal del imperio español, que ha sido ladeada deliberadamente desde inicios del siglo XX, con la creación del Partido Socialista, que buscó la base social de apoyo, en los sectores campesinos que fueron instrumentalizados para odiar todo lo que era el mestizaje. Toda la intelectualidad ha rendido culto y ha manipulado al indígena. Ciertamente fue elevada su condición de tal, a partir de las leyes de Burgos en 1513. Y han sido manipulados con un discurso marxista y neo marxista, que sintoniza muy bien con la lucha de clases y con sus reduccionismos ciertamente racistas. Porque la posición de la Conaie y de todos estos movimientos sociales, ciertamente, es racista.

¿La Conaie racista? ¿Cómo?
Yo no tengo la menor duda en afirmarlo. Porque he leído en detalle la declaración de principios de la Conaie. Y dice que se quiere sustituir al estado blanco-mestizo-burgués, por un estado basado en las etnias originales. Eso se llama racismo. Porque el principio de todo Estado moderno es la igualdad ante la ley. Si usted coloca a las personas que integran el Estado a partir del color de la piel, o del atuendo, o de la vestimenta, ya no hay igualdad ante la ley. Gravísimo. Y eso es lo que promueve la Conaie. La derecha está preocupada por el tema de los bancos, de la libertad económica… que está bien… Pero lo de fondo es recuperar un proceso identitario para saber quiénes somos y a dónde vamos.

Insisto. La ciudadanía está preocupada por la falta de empleo. ¿La nueva derecha qué puede hacer?
La derecha formal, oficial, ha tenido una relación incestuosa con los grupos de izquierda. No ha sido la antítesis para que el ciudadano común entienda lo que es el contraste entre la izquierda y la derecha. El discurso social-cristiano, el discurso de CREO, es un discurso colectivista, que pone al grupo sobre el individuo. Y esto es lo que debe recuperar la derecha: el ejercicio de los derechos individuales, sin las tutelas de las cúpulas. Esto es lo que yo promuevo desde hace algún tiempo. Y escribo sobre esto. Porque me preocupa que estemos entendiendo que el PSC es la derecha, que CREO es la derecha… cuando estos grupos ciertamente representan privilegios y canonjías del oligopolio, dentro de los cuales no está incluida esa gran corriente contemporánea del pensamiento occidental.

¿Los partidos políticos de derecha no han conectado con la gente o la ciudadanía es la que no ha conectado con esos partidos y sus postulados?
Yo creo que es una retroalimentación. Pero quién lleva las de perder, si me toca escoger, son las acciones que han tenido las dirigencias de las derechas. Dirigencias que no han sabido distinguir entre lo que es la izquierda marxista, lo que es la social democracia, y lo que debe ser una derecha contemporánea, libre de prejuicios. Ese es el problema. Además, la derecha ecuatoriana, me refiero al PSC, ha sido muy localista. Muy ubicada en la hermosa ciudad de Guayaquil. Y los métodos antropológicos, psicológicos para ganar esa base social de apoyo, que pueden resultar interesantes y efectivos en esa ciudad, no se pueden extrapolar a la Sierra. Porque, si bien es cierto somos ecuatorianos, son dos mundos distintos. Con un lenguaje distinto. Con unas formas distintas. Y la expresión retórica que tiene el PSC, con gran ascendencia en la Costa, no sintoniza con la derecha de la Sierra. Y el señor Lasso tampoco logra sintonizar con esa visión de la serranía, que se siente en la orfandad más grande. Y, penosamente, la sociedad en general piensa que derecha son las cámaras de la producción, piensa que las derechas son la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. Y la derecha contemporánea va mucho más allá de eso.

Eso es parte de un discurso de algunos grupos de izquierda. Señalar a las cámaras como la derecha. A los bancos o la Iglesia como la derecha. ¿Es un truco propagandístico?
Yo pondría un matiz en esto. Porque ante la ausencia de la dirigencia de la auténtica derecha, a quien le ha tocado asumir ese espacio fue a las cámaras. Y las cámaras recuerde, son una personas jurídicas de derecho privado que no pueden hacer proselitismo político. Esa es la sociedad civil. Pero ante la ausencia de líderes, le ha correspondido a las cámaras en general. Con esos prejuicios que, ahí sí, ha sembrado la izquierda en contra de los grupos empresariales. Entonces se necesita una derecha nueva, que no se reduzca a los sectores o a los conceptos. Que permita incorporar a los jóvenes que viven en la contemporaneidad. Si usted me pregunta qué es la derecha, le digo que es la misma contemporaneidad y las bondades que da el sistema occidental capitalista. Sin ambages. He escuchado a algunos miembros de las dirigencias gremiales, de los sectores productivos, con un discurso más marxista que los propios izquierdistas de Alianza PAIS, o del Partido Socialista. Como que sienten una vergüenza de decir esto es la libertad de mercado, entendida esta como la inexistencia de coacción arbitraria por parte del Estado a la iniciativa individual. Como decía Hayek.

Crear un nuevo movimiento o partido es aumentar la cifra de los 270 que ya existen. ¿Es mejor atomizar?
Mire, los momentos históricos crean los líderes. Yo pienso que, así como en España ha emergido el partido político VOX, este mismo fenómeno puede ocurrir en el Ecuador. Porque las personas que estamos en esta tendencia de defender la vida, la libertad, la propiedad privada. No nos sentimos identificados con las viejas trincas políticas de la derecha porque no han tenido un discurso consecuente y congruente con sus postulados. La gente les reconoce como parte del establishment político. Como parte de la trinca política. Considero que lo peor que puede suceder es adherirse como un apéndice a las derechas. Cosa que ha ocurrido con muchos valiosos dirigentes en las últimas elecciones a Alcalde, por ejemplo. Que no han tenido ese ímpetu del relevo generacional. Que han sido ciertamente como unos niños frente a las directrices de una derecha que no llena las expectativas históricas de la contemporaneidad. Que también debe tomar conciencia. No estoy exculpando a la juventud. La juventud se ha frivolizado muchísimo. Entonces, estas condiciones objetivas van a permitir, que el grupo Otro Ecuador y otros de valiosas características, puedan ocupar un espacio, inmediatamente, en la historia ecuatoriana.

¿Hay gente para esto?
Hay gente. He conocido jóvenes valiosísimos.

Hay la creencia de que la derecha son muy pocas personas.
Yo quiero agradecerle a usted por hacerme la entrevista. Y me da la posibilidad cierta de explicar mis puntos de vista. Pero también ha habido una monotonía de los opinólogos de los medios de comunicación que no logran identificar cuadros de estas derechas emergentes, que tienen un discurso fresco, que sí los hay en países vecinos. Por ejemplo, no hay un Álvaro Uribe aquí. No hay un doctor Iván Duque. No contamos con un Santiago Abascal, como el de España. Pero no hay porque no se les visibiliza. Hay jóvenes que con un discurso remozado, que pretenden ubicar sus postulados contemporáneos de una derecha moderna, contemporánea, que no comulga con esta derecha que ha sido trinquera, han pactado con los grupos populistas, con las izquierdas. Pero ahí están. Hay un monstruo que bulle purísimo, que desea ocupar un espacio histórico.

¿Cree que es posible que estas agrupaciones a las que usted se refiere, esta derecha emergente, llegue a participar en elecciones 2021?
El momento que los grupos emergentes de la neo derecha sean un apéndice, y por gravedad sean absorbidos por las viejas formas de la derecha, que no es la derecha, cometeríamos el peor error histórico. Entonces el deber y la virtud, si cabe de estos nuevos grupos emergentes, es aprender a jugar con las reglas de juego que impuso un gobierno totalitario del correísmo. Y ver, no el inmediatismo, sino el mediano plazo, y constituirse como un grupo genuino de la derecha contemporánea.

¿Esto significa que hay un plan para crear un movimiento o un partido político de derecha en Quito?
Sí. Estamos trabajando en esto. Con el movimiento Otro Ecuador. Con varios historiadores hispanistas.

¿Hispanistas como Pinochet, un hispanismo radical y que tuvo consecuencias nefastas en temas de Derechos Humanos?
Yo le decía hace un momento que los momentos históricos crean los líderes. Si nosotros vemos a Pinochet fuera del contexto histórico obviamente va a tener una visión distorsionada. Pero a Pinochet hay que entenderle como la reacción a la dictadura de Allende. Porque no habría nacido Pinochet si no habría existido el dictador socialista Allende. Y lo mismo pasó con Francisco Franco. A esto es lo que nos está abocando la historia. Por ello, los grupos políticos emergentes que están equidistantes de historia, pero reconocen con objetividad lo que ha ocurrido, queremos transitar el cauce de los principios republicanos donde cabe la pluralidad de ideologías. Obviamente sin llegar a esos extremos que se entienden de la historia, pero que no son un método para revertir penosamente lo que ocurre. Mucho temo, por la historia que nos enseña, que los momentos extremos se pueden definir con esta creación. Mire, usted habla de Pinochet, pero el dictador Castro murió atornillado al poder. Y dejó atornillado a Raúl Castro. El General Pinochet, independiente del tema de los derechos humanos, devolvió el poder a la sociedad. Entonces, hay dos visiones que definen históricamente quién era Pinochet y quien era Castro. Porque todos son castristas, guevaristas, pero tenemos una dictadura desde 1959. En cambio. El señor general don Augusto Pinochet, devolvió el poder a la sociedad.

A los partidarios de la izquierda que son castristas, guevaristas o maoístas, no les da vergüenza ser seguidores de esas ideologías explosivas que mantienen a sus pueblos, como el cubano y venezolano, oprimidos, cautivos. Pero del otro lado sí parece que tienen vergüenza. A los referentes de la derecha contemporánea, o liberales, ni los quieren citar…
Voy a ser fuerte en lo que voy a decir. Es cobardía y falta de sentido histórico. Falta de sentido histórico inclusive tienen los líderes. Jaime Nebot y Guillermo Lasso, ya demostraron su falta de sentido histórico en las últimas elecciones. Porque entre los dos no hacen un candidato de derecha. Yo podría saludar una posición de estos caballeros, que son inteligentes conceptualmente, cuando tengan el desprendimiento y el sentido histórico de unirse. Para enfrentar una coyuntura gravísima que es el avance del castro-chavismo y el castro-populismo.

¿Sólo ahí apludiría la derecha emergente?
Claro. Si no los condeno. Yo condeno que no se unan. Como condeno a los mini candidatos de alcalde que permitieron que un hombre llegue a Alcalde con apenas el 22%. Porque si hubieran sumado todos los candidatos desde Paola Vintimilla, Holguín, Solines, César Montufar, tendríamos un alcalde que sintonizaría más con la contemporaneidad. Pero ahora seguimos rindiendo pleitesía a quienes no tienen sentido histórico. Y la nueva derecha tiene que condenar eso. Pero si el señor Nebot y el señor Lasso tienen la dimensión histórica de hacer la unidad, aplaudo. Mientras tanto hay que criticar.

¿Estas derechas emergentes pudieran apoyar esa unidad?
Nosotros estamos en la posición de saludar toda la unidad. Cómo puede ser que en el momento en que el castrismo esta infiltrado, que estamos viviendo una post dictadura correísta, con una Constitución que consagró el pre totalitarismo y el totalitarismo, los señores sigan a sus intereses. Cuando el país se cae en pedazos, los señores están interesados en cada uno tener una cuota, una parcela de poder. Cuando el Ecuador y la derecha lo que demanda es la unidad de la corriente para que no estemos divididos.

El Ecuador demanda la unidad de la derecha, dice. ¿Cuál es el sustento para esa frase?
El señor Jaime Nebot y el señor Guillermo Lasso deben convocar a elecciones primarias. Para ver la base social de la derecha a nivel república, para ver a quién eligen y apoyarle. Pero el planteamiento del grupo va mucho más allá de la coyuntura electoral. Porque nosotros no somos electoralistas. Nosotros vemos esto a largo plazo, para rescatar nuestra identidad, y desde la perspectiva de los valores de occidente. Tener un país que esté inserto en la mundialización. Que esté inserto en las nuevas corrientes filosóficas políticas de la derecha. Que, penosamente, esto no ocurre en el Ecuador.

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4 Comentarios

  1. MARCELO CALDERÓN 10/01/2020

    PABLO, me sumo a tus valiosos criterios sobre la política
    Espero sigas adelante.

    Responder
  2. Adolfo 10/01/2020

    Es realmente refrescante y esperanzador ver una nueva posibilidad de derecha en Quito y Ecuador, mi total apoyo! La derecha está dormida en Ecuador y debemos despertar.

    Responder
  3. c 14/01/2020

    Hispanos? Que hablas llamingo, no eres mas que un mestizo blanqueado.

    Responder
    1. Eduardo 18/01/2020

      Deberías revisar lo que significa esa palabra porque obviamente se refiere a los habitantes de habla hispana del continente americano. Ignorante.

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