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Los ocho minutos del discurso de la Vicepresidenta Muñoz

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María Alejandra Muñoz, de 41 años, llegó al Pleno de la Asamblea Nacional y fue posesionada del cargo. Ella es la tercera mujer en la historia en ocupar esa dignidad. La cuarta en este Gobierno.

Foto: Cortesía Segcom

El hueco institucional de la Función Ejecutiva fue llenado definitivamente ayer. El presidente Lenín Moreno ya cuenta con su nueva compañera de fórmula, la tercera que no pasó por las urnas sino por los votos de la Asamblea. 

Antes de María Alejandra Muñoz, estuvieron con Lenín Moreno: Jorge Glas, María Alejandra Vicuña y Otto Sonnenholzner. Los dos primeros enfrentan a la Justicia por casos relacionados con actos corruptos. Moreno ganó la Presidencia cuando participó en la papeleta con Glas, ahota detenido en la cárcel de Latacunga, Cotopaxi.

Muñoz, de 41 años, abogada, casada y madre de cuatro hijos, llegó al Pleno de la Asamblea Nacional y fue posesionada del cargo. Ella es la tercera mujer en la historia en ocupar esa dignidad y es la número 51 en la historia política del Ecuador. Fue elegida el 17 de julio pasado luego de que dos de sus compañeros de la terna, María Paula Romo y Juan Sebastián Roldán, fueron rechazados masivamente por los legisladores.

El breve discurso de Muñoz 

María Alejandra Muñoz todavía no tiene funciones asignadas por el Presidente Moreno. Ella deberá trabajar sobre las líneas que le imponga el Mandatario. Pero en su discurso dio luces sobre lo que pudiera hacer en los 10 meses que faltan de gobierno.

Luego de las solemnidades protocolarias antes de la posesión y del acto mismo, Muñoz habló. 

Ella, en ocho minutos, se refirió a su paso por la academia, el sector privado y público. Y dijo que halló una diferencia, y esta consiste en que el servidor público debe apegarse más a las leyes. Se refirió a las crisis sanitaria y económica, impredecible, dijo. Pero para ella, la más profunda, es la crisis por la ausencia de referentes éticos en el país. Lo dijo a viva voz en al ser parte de un Gobierno salpicado por casos de corrupción y en el corazón de la Asamblea, donde hay asambleístas presos, sentenciados y cuestionados por supuestas ilegalidades.

Este fue el preámbulo para un discurso anticorrupción, el problema que más preocupa a los ecuatorianos según todas las encuestas.    

Con un filón Humanista, dijo que no robar es lo básico de la ética. Y que la ética es lo que nos exige pensar que corrupción ‘es todo lo que hace que yo esté por encima de la norma, de la ley y del otro’, mencionó. Y, que los países que salgan más rápido de la crisis serán los que fomenten en los ciudadanos comportamientos éticos y reestablezcan la confianza; es decir, guiados por principios.

Luego de destacar y agradecer el trabajo y la confianza del presidente Moreno, de calificar de amigos a María Paula Romo y a Juan Sebastián Roldán, dijo que es tiempo es de serenidad, prudencia y paciencia. “Solo así mantendremos la esperanza de que vendrán días mejores. Es tiempo de servir con mucha paz. Es tiempo de testimonio de vida. De coherencia, entre lo que digo y lo que hago, entre lo que creo y practico. Es tiempo de no arrinconarnos atrás del miedo por una reputación que hemos trabajado profundamente; y que sabemos que, cuando hacemos frente a la función pública, la ponemos en riesgo”, dijo.

No ofreció cambios enormes en el país. 10 meses es poco tiempo para acortar las brechas sociales. Pero sí se ofreció para dar confianza y paz al país. “Con amor, con caridad, servir y amar”, finalizó. 

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