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Piedad Córdoba, pieza clave en las relaciones entre Chávez y las FARC

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Un nuevo escándalo se ha suscitado en torno a la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, ficha del chavismo y aliada de Gustavo Petro.

Foto: Flickr Piedad Córdoba

Un nuevo escándalo que involucra a la exsenadora colombiana Piedad Córdoba. Uno de sus asesores -el más cercano-, Andrés Vásquez Moreno, ha señalado que la exparlamentaria negociaba con la entrega de los secuestrados de las FARC, e incluso afirmó que Córdoba detuvo la liberación de Íngrid Betancourt, para sacar ganancia política para ella y para su amigo, el expresidente de Venezuela Hugo Chávez.

Córdoba fue designada como mediadora por el Gobierno de Álvaro Uribe para negociar liberaciones con las FARC entre 2007 y 2008. Pero ese aval lo utilizó políticamente, vendiéndose como una gran luchadora por los Derechos Humanos. La nada piadosa Piedad, recomendaba a la narcoguerrilla secuestradora, quién debía ser liberado y quién no, además de aconsejarles que al enviar pruebas de supervivencia de los secuestrados, cuidaran la forma, es decir, que los mostraran en mejores condiciones y que ante la inminencia de la liberación, les permitieran asearse y mostrar una vestimenta en buenas condiciones. Así lo expresó el cercano exasesor.

De acuerdo al periodista de Caracol Radio, Juan Eduardo Espinosa, Vásquez Moreno entregará a la Corte Suprema de Justicia “17 puntos concretos con pruebas documentales, teléfonos, correos electrónicos, y básicamente todo lo que tiene de sus años de trabajo como asesor de Córdoba”, incluyendo su estrecha relación con Alex Saab.

Ingrid Betancourt, que actualmente aspira la presidencia de Colombia, ratificó dichas acusaciones, escribiendo en sus redes sociales “Esta excongresista, hoy en la campaña de Gustavo Petro, retrasó deliberadamente mi liberación para obtener dividendos políticos. Ella es parte de la clase política corrupta que intentó sacarme de la política”

Cómo es su costumbre, Piedad Córdoba reaccionó a estos señalamientos fingiendo ser víctima de una “persecución política, judicial y mediática” por parte de los “detentadores del poder” que presuntamente ven como una amenaza a sus intereses la victoria del Pacto Histórico en las elecciones de 2022.

Sin embargo, la suma de pruebas acumuladas durante años, que señalan a Córdoba como una pieza de las FARC, obligan a la justicia colombiana a actuar en contra de la exsenadora. Dichas pruebas incluyen los constantes intercambios entre la exsenadora –identificada como “Teodora Bolívar”– y los jefes de los terroristas, los cuales quedaron registrados en el computador del abatido líder guerrillero Raúl Reyes. Álvaro Córdoba, hermano de Piedad, fue capturado recientemente con fines de extradición, acusado de vínculos con el narcotráfico y las disidencias de las FARC; mientras que sus hijos estarían relacionados con presuntos negocios con el régimen de Nicolás Maduro.

No basta señalar a Piedad Córdoba públicamente por sus delitos. Es de vital importancia judicializarla y además despojarla de su candidatura al Senado. ¿Hasta cuándo los dirigentes de izquierda seguirán contando con impunidad?

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