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Alex Saab, un agente infiltrado en el régimen chavista: el testaferro colaboraba con la DEA desde 2016

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El colombo – venezolano Álex Saab fue informante de la DEA durante al menos un año entero, según confirmó la justicia de los Estados Unidos. Entregó más de USD 12 millones a las autoridades estadounidenses, con las que firmó un acuerdo para entregarse y ser juzgado por el caso de blanqueo de dinero.

Foto: Flickr Hugo Chávez

Un nuevo escándalo en el caso del testaferro chavista Álex Saab sale a flote. Este miércoles se reveló públicamente que el cómplice de la tiranía venezolana, en realidad habría estado cooperando con la Drug Enforcement Administration (DEA) de los Estados Unidos desde al menos el año 2016.

Así, el hombre que se prestó para legitimar millones y millones de euros de la dictadura de Maduro en el sistema financiero mundial y que hoy está encarcelado en territorio norteamericano, en realidad habría jugado el rol de agente infiltrado, transmitiendo información sensible del chavismo a la agencia anti-drogas.

Los propios fiscales vinculados al caso que se le sigue a Saab en el estado de la Florida por su implicación en la trama delictiva chavista revelaron que la primera reunión del ciudadano de origen colombiano, la DEA y el Federal Bureau of Investigation (FBI) se produjo en Bogotá entre el 8 y el 10 de agosto de 2016. Allí el hoy convicto ante la justicia estadounidense habría puesto sobre la mesa los mecanismos que utilizó para acceder a contratos con el chavismo, a propósito de la construcción de edificaciones residenciales, enmarcadas dentro del programa gubernamental venezolano “Misión vivienda”.

La relación de Saab con las agencias de los Estados Unidos no terminó allí. Luego de aquello vinieron varias reuniones, en las que eventualmente este admitió que había pagado sobornos a funcionarios venezolanos para quedarse con los contratos de la construcción de las viviendas,  y de otros programas de políticas públicas del régimen venezolano.

Sin embargo, el verdadero bombazo vino el 27 de junio de 2018 cuando un Saab que probablemente ya se sentía rodeado –y que para ese momento había sido incluido por el Departamento del Tesoro en las listas negras de sancionados, por ser uno de los operadores financieros de Maduro– optó por pactar con la DEA una ruta en la que operaría como fuente de cooperación, sirviendo como testigo encubierto de las corruptelas de la tiranía.

De acuerdo a lo señalado por los fiscales de EEUU, a partir de ese momento Saab comenzó a establecer una vinculación activa con la agencia antidrogas mediante correos electrónicos, llamadas y mensajes de voz y de texto. Una parte del convenio con la DEA también incluyó el compromiso de Saab de devolver parte del dinero que había ganado a través de sus actos ilícitos, por lo que en lo sucesivo se acreditaron hasta cuatro transferencias bancarias del testaferro chavista a cuentas administradas por la DEA. El monto total de esas transferencias de dinero asciende a unos 11.2 millones de euros. 

Más adelante incluso Álex Saab llegó al acuerdo de entregarse voluntariamente a las autoridades de los Estados Unidos; paso que debía cumplir a más tardar el 30 de mayo de 2019 en el estado de la Florida. Sin embargo, transcurrido el tiempo Saab nunca hizo efectiva su entrega, por cuanto pasó a ser valorado como prófugo de la justicia. El testaferro chavista finalmente fue aprehendido por las autoridades de Cabo Verde el 12 de junio de 2020 y luego de una larga espera fue deportado a los EEUU el 16 de octubre de 2021.  

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