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Historia de la Deuda Externa: Entre guerras, booms económicos y más deuda (Parte 2)

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Esta es la segunda entrega, de tres, sobre la historia de la deuda externa del país. Conozca cómo los líderes intentaron encaminar el futuro económico.

Foto: Flickr Ministerio de Energía y Recursos Naturales no Renovables

Entre 1880 y 1920 en el Ecuador se produjo el gran auge de las exportaciones de cacao, lo que provocó un fuerte desplazamiento de la mano de obra indígena hacia la costa y, particularmente, a los alrededores del río Guayas. En este periodo, además, de organizarse las bases para el crecimiento de la exportación de la pepa del cacao y con ello diseñar una economía mono exportadora, también fue el inicio de la manufactura e industria en el país, y con la apertura del Canal de Panamá a inicios del siglo XX, se facilitó la vinculación del Ecuador a los mercados europeos.

Sin embargo, en 1914 inició la Primera Guerra Mundial, periodo en el que el gobierno prohíbe las importaciones y las exportaciones para no dar espacio al desabastecimiento y dinamizar de alguna forma la actividad productiva local. Es así que, al iniciarse los años 20 y firmada ya la paz en Europa, la situación del cacao se complicó ya que el precio del producto disminuyó considerablemente. A esta problemática se deben sumar las diferentes plagas que siempre están presentes en las crisis de nuestro país. 

Para completar este cuadro económico desfavorable para el Ecuador, el dólar se devaluó al 140% de 2,25 a 5,40 sucres, el resultado de este cumulo de situaciones en el mercado mundial y de la coyuntura económica vivida por el país desembocó en la terminación del auge cacaotero, y uno de los primeros efectos de estas crisis fue el desempleo y la pobreza.

Entre 1927 y 1932 se crearon una serie de instituciones estatales a partir de las recomendaciones de la misión Kemmerer como lo son: La Superintendencia de Bancos, la Contraloría General del Estado, el Banco Central del Ecuador, la Caja de Pensiones, la Dirección General de Aduanas, la Dirección General del Presupuesto, entre otras, que fueron fundamentales para la reorganización del sistema económico y la adopción de un manejo monetario estable. 

No obstante, desde 1939 y hasta 1945, años en los que se desarrolló la Segunda Guerra Mundial, en el país aparecieron nuevos productos para la exportación, lo que conllevo a explorar nuevos campos de riqueza como el petróleo y la minería. En la península de Santa Elena aparecieron logos de diferentes grupos internacionales de explotación petrolera como Anglo Ecuadorian Oilfields Limited, Ecuador Oilfields Limiited, Carolina Oil Company, International Petroleum Company, entre otras; simultáneamente, en la región amazónica, además de las petroleras surgieron grupos de empresas en busca de caucho, oro y balsa. 

Concluida la Segunda Guerra Mundial, comenzó una nueva etapa de las exportaciones del país, fortaleciendo la venta en el exterior del banano a Europa Occidental y los Estados Unidos. Este corto periodo tuvo un impacto modernizador en nuestro país. A través del Banco Nacional de Fomento se otorgó créditos para la producción de esta fruta considerada exótica. 

Este “boom” fue un importante aporte al Estado como ente constructor y planificador de obras de infraestructura, también se desarrollaron políticas que buscaban la participación del país en la economía internacional y nuevamente existió un gran proceso de migración desde la Sierra a la Costa según datos del primer censo de población que se realizó en 1950. 

Para 1953 y con recursos notables que provenían de la exportación del banano se inicia un nuevo proceso de renegociación de la deuda externa, dicha deuda había crecido a USD 68,3 millones. En el año de 1955 el país suscribió con los Estados Unidos un convenio en el cual el Ecuador le compraba excedentes de productos agrícolas cuya producción nacional era insuficiente para satisfacer la demanda y el valor de estas importaciones debía ser depositado en una cuenta norteamericana en sucres, según un estudio de Alberto Acosta. 

En inicios de la década de los sesentas se dieron cambios significativos en la economía del Ecuador, diversos factores como la crisis temporal de la producción bananera, los conflictos políticos entre los grupos de clase dominante de la Sierra y la Costa, la baja en los precios de café, dejó como consecuencia la elaboración de un nuevo proyecto político dejando de lado los rezagos feudales y modernizando el sector agrícola. 

Es importante acotar que en el año de 1961, el presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy impulso la Alianza para el Progreso (ALPRO) en los países latinoamericanos con los objetivos de fortalecer las instituciones democráticas, acelerar el desarrollo económico, desarrollar planes de viviendas rurales y urbanas, impulsar la reforma agraria, promover el desarrollo de la iniciativa privada, erradicar el analfabetismo, entre otros. La ALPRO contaba con un presupuesto de USD 20 000 millones de ayuda, a ser distribuidos en un período de 10 años; sin embargo, estos recursos a futuro pasaron a ser parte de la cifra de la deuda pública. La ALPRO desembocó en la apertura de mayores créditos sobre todo de organismos multilaterales a los países de la región.

Es en este periodo, cuando se avizoraba el “boom petrolero” el país tuvo que aceptar nuevas recomendaciones que provenían del Fondo Monetario Internacional; entre 1964 y 1972 la balanza comercial presentó una acelerada subida en las importaciones y el permanente quebranto de las exportaciones del banano.

Hasta 1979, en el Gobierno, conocido como “El Triunvirato”, utilizó los ingresos petroleros para incrementar el endeudamiento externo y así financiar los gastos públicos y el déficit de la balanza comercial. Los acreedores internacionales veían al país, gracias al petróleo, como sujeto de crédito.

La deuda externa comercial ecuatoriana, estaba conformada por Contratos Originales de préstamos concedidos por la banca privada internacional a entidades del sector público. Su saldo inicial, en enero de 1976, era de USD 115 700 000. Sin embargo, la deuda comercial presentó un acelerado crecimiento debido a la emisión de pagarés y a los procesos de refinanciamientos, los cuales significaron pagos anticipados a la banca privada internacional.

Para inicios de la década de los 80, si bien ya se canceló la llamada “deuda inglesa”, el país adquirió nuevas deudas con el Fondo Monetario Internacional. En 1983, en el gobierno de Oswaldo Hurtado, el Estado se encargó de la deuda privada ante la dificultad de cumplir con los compromisos con la banca internacional. Para dicho propósito el país suscribe varios convenios de refinanciamiento con el FMI, el Club de París, y la banca internacional; en esta operatoria se pueden resaltar dos mecanismos: La Sucretización y el Mecanismo Complementario.

La sucretización, fue un mecanismo de socialización de la deuda privada entre 1983 y 1984 “se transformaron en USD 4 364 millones, de los cuales USD 1 557 millones obedecen a pérdidas por diferencial cambiario en la conversión de la deuda contraída en divisa extranjera a sucres, mientras que USD 1 238 millones fueron pagados durante el período 1983-94”, dice Matías Frydman en un análisis sobre la cesación de pagos de la Deuda Externa en Ecuador.

El Estado adquirió la deuda privada cambiando las obligaciones en dólares por obligaciones en sucres, según la paridad y la tasa de interés fijadas a la firma del contrato. Por lo tanto, el Ecuador tuvo que costear el aumento de las tasas de interés y de la devaluación del sucre. Este proceso se realizó con un tipo de cambio medio de 63,55 sucres por dólar, lo cual multiplicó las cifras que se pagaría con el tipo de cambio vigente en los años 70, que era de 25 sucres por dólar.

Finalmente, el Mecanismo Complementario fue un artificio contable para equilibrar el balance del Banco Central del Ecuador (BCE), que asumió la condición de deudor de las obligaciones de entidades de los sectores público y privado. El Ministerio de Finanzas emitía Bonos del Estado en dólares, por el monto y condiciones de la obligación financiera asumida con la banca privada internacional y que se  entregaban al BCE, sin tener que pagarlos; a posteriori se los clasificaba en el activo del BCE, en contrapartida de la obligación asumida, que se encontraba en el pasivo, provocando que en el balance no se presentaran las pérdidas provocadas por la transferencia de la deuda del sector público ecuatoriano al Banco Central del Ecuador.

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