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Innovación en alimentación (Parte II)

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En esta segunda entrega, una especialista ahonda en la interrogante que se ha ganado espacio el último tiempo ¿cómo alimentar de manera sostenible a la humanidad?

Foto: @ZenChungKetut – Pexels

La carne debe ser reducida de nuestra dieta si queremos disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta pregunta se la hicieron varios científicos de Harvard reunidos hace unos años en un panel, y resumieron lo que se necesita: nueva tecnología, más mariscos, granjas más eficientes, menos desperdicio de alimentos, menos carne roja e incluso insectos. 

Carbohidratos, una mirada diferente

En este sentido, la tecnología y la innovación en alimentación es uno de los ejes claves para mitigar los efectos del cambio climático y aumentar la posibilidad de que más personas puedan acceder a una alimentación saludable. 

La tecnología es aplicable a lo largo de toda la cadena de alimentación. Desde una aplicación tecnológica que pueda pronosticar el tiempo y enviar datos meteorológicos a los teléfonos de los pequeños agricultores en el mundo en desarrollo para poder planificar mejor la siembra y aumentar los rendimientos agrícolas, hasta carne fabricada en laboratorio con súper nutrientes que permitan disminuir el consumo excesivo de carne que se tiene a nivel mundial. 

Ejemplos reales de innovación en alimentación

Siguiendo con el ejemplo de la aplicación que envía datos a los pequeños agricultores para planificar mejor su cultivo –y que es un caso real–, esta permite mejorar los rendimientos de las granjas a nivel mundial y colocar alimentos adicionales donde más se necesitan, explicaban los expertos de Harvard en el panel.

La clave para mantener tu peso ideal

Otro ejemplo de innovación en alimentación, es la asociación de Microsoft con el fabricante de drones DJI, la cual permite la utilización de drones e inteligencia artificial para inspeccionar los campos de los agricultores desde el aire. 

Esto a su vez, permite proporcionarles datos sobre si sus cultivos están demasiado húmedos, secos o si muestran signos de infestación de insectos. Tener esta información permite a los agricultores utilizar los recursos que tienen –agua, tierra o fertilizantes– de manera más inteligente, no solo en el presente sino también en el futuro. 

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