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Políticamente indeseable

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La regeneración de la política es una de las aspiraciones más generalizadas para el año 2022, pero, los políticos parecen los menos interesados y los menos capacitados para emprender la tarea. El reciente libro de Cayetana Álvarez de Toledo, “Políticamente indeseable”, es una rareza que vale la pena leer.

Foto: Flickr Partido Popular PP

Cayetana Álvarez de Toledo es diputada por Barcelona en el Congreso español, ejerció de vocera del partido durante un año, pero fue destituida, aunque mantiene su escaño y sigue siendo una de las figuras dominantes de la política junto con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad de Madrid. 

Cayetana tiene un doctorado en historia por la universidad inglesa de Oxford, reportera de diario El Mundo y columnista hasta que ingresó a la política en el Partido Popular. Por su madre tiene nacionalidad argentina, por su padre francesa y por su propia decisión española.

Disciplina partidista y libertad individual

El libro de Cayetana plantea la difícil convivencia entre disciplina partidista y libertad individual de los diputados, entre eficacia electoral del partido y responsabilidad de los políticos. Suelen prevalecer los partidos, pero entre mayor disciplina menos libertad y menos responsabilidad para los individuos. “El Congreso se ha convertido en una institución de trescientos cincuenta miembros en la que el protagonismo lo tienen quince”, según expresiones de un letrado español citado por Cayetana. Considerada peligrosa por la organización partidista por “andar de libre por ahí” y por usurpar el protagonismo a sus jefes, Cayetana plantea que es posible conciliar disciplina y libertad y, aun más allá, que la unidad de acción surge de una deliberación previa exigente y profunda. La colectivización de los partidos conduce, según ella, a la total irresponsabilidad de los diputados. 

En España como en casi todas las latitudes, la amenaza más grande para la democracia viene del populismo que no es solo de izquierda como podemos comprobar con los caudillos de toda laya que pululan en el mundo. La regeneración de la política no está en lo políticamente correcto sino en la fidelidad a la verdad, según Cayetana: “Sólo cuando los políticos digamos en público lo mismo que afirmamos en privado, sólo cuando reconozcamos la degradación de nuestro oficio. Sólo cuando nos veamos retratados en el impecable espejo de los hechos, sólo entonces seremos capaces de rescatar la democracia de las mandíbulas del populismo”.

Periodismo: ¿política sin responsabilidad?

Políticamente indeseable es una mezcla de crónica de las suspicacias, traiciones e intrigas de la política partidista, ensayo sobre los peligros que acechan en contra de la democracia, análisis de los juegos de poder en las cúpulas y ráfagas de luz sobre las motivaciones sicológicas que impulsan las decisiones de quienes se mueven en los pasillos del poder.

Periodista y política, Cayetana pasó por la puerta giratoria entre periodismo y política. Cuenta memorables anécdotas de unos y otros con agudos comentarios. Cuando anunció a su director, Pedro J. Ramírez, que dejaba el diario El Mundo porque iba al Partido Popular, le responde: Pero ¡¿te has vuelto loca?! ¡¿No te das cuenta de que el periodismo es política sin responsabilidad?! No le disuadió con este comentario, creía que había sido responsable, pero quería más responsabilidad.

Foto: Congreso de los Diputados

Relata cómo el periodismo había sumado a sus viejos vicios los del nuevo populismo: “la exaltación sentimental, la afición a la caza de brujas, una polarización salvaje y un desprecio suicida por la verdad”. También relata la penosa imbricación entre periodismo y política, cómo los políticos zanjan sus rencillas internas con “filtraciones” a periodistas amigos y periodistas desalmados, armadores de escándalos, que no tienen escrúpulos en convertirse en tribunales con el pretexto de que persiguen la corrupción.

El odio de la izquierda y el miedo de la derecha.

El carácter y las consecuencias de la relación entre la izquierda y derecha en una España guerracivilista están retratados con dolida franqueza y en términos casi universales; al menos para nosotros y para todos los latinoamericanos resultan aleccionadores. Es que tenemos mucho en común: los toros y la obsesión por la muerte que dicen que define al español, y ahora un periodismo necrófilo. 

Sostiene Cayetana que la izquierda cuida a los suyos, la derecha los abandona y explica esa incapacidad de un auténtico encuentro nacional señalando: “En España, el odio de la izquierda a la derecha ha sido más fuerte que su amor a la igualdad, y el miedo de la derecha a la izquierda ha sido más profundo que su compromiso con la libertad. Basta con que una de las dos hubiera dicho “basta” para que, roto el hechizo, España culminara su tránsito a la normalidad democrática”.

Recelo de las memorias políticas

Cayetana Álvarez de Toledo, encarna bien el conflicto permanente entre libertad y responsabilidad individual con disciplina dentro de los partidos políticos. Ella, con su mente brillante, logró superar todo el tiempo que pudo esta contradicción, pero no logró superarla. Desde fuera del partido, la oposición le pintó como una conservadora irredimible más cercana a la ultraderecha de VOX que a su propio partido, y desde dentro, sus adversarios, envidiosos, celosos y medrosos, le pintaron como “un verso suelto”, desleal y peligrosa. En su actuación como diputada y como vocera del partido les puso contra la pared al presidente Pedro Sánchez, al vicepresidente Pablo Iglesias y al expresidente chavista José Luis Rodríguez Zapatero.

Finalmente fue destituida como vocera del partido, pero se negó a dejar su curul en el Congreso. Todo está en su libro. Escrito después podía parecer la venganza del resentimiento. Escrito ahora se obligaba a un relato objetivo, hasta despiadado.El libro ha tenido gran éxito en ventas, los dirigentes de su partido no acudieron a su lanzamiento y nadie ha desmentido los hechos narrados. Hoy mismo, un columnista citado por haber pedido disculpas bajo presión del lobby feminista aseguró que no fue por la presión feminista sino por “razones de estilo”, pero añade que poco después fue cesado el equipo directivo “seguramente por no sucumbir a las presiones que querían forzar un cambio en nuestra línea editorial”. Este columnista y otros lectores se niegan a leer el libro porque recelan, en general, de las memorias políticas.

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