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Vuelve el debate sobre los partidos políticos

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Partidos políticos

No puede haber democracia sin partidos políticos y no puede haber partidos sin afiliados, sin organización, sin financiamiento. Es oportuno volver al debate sobre los partidos cuando están lejos las elecciones para que no se decida por intereses electorales.

Partidos políticos
Foto: Javier Villafuerte – Flickr CNE

En las últimas elecciones vimos candidatos que pasaban de un partido a otro, partidos que se alquilaban a los candidatos, binomios que se desintegraban partidos políticos que expulsaban al candidato y candidatos que denigraban al partido.

El Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de lo Contencioso Electoral calificaron, descalificaron y recalificaron a los candidatos en medio de ásperas discusiones y amenazas. Intervinieron, en plan de árbitros de la moral política, la Contraloría y la Fiscalía. Esto indica que el sistema de partidos políticos en Ecuador ha muerto y que el Código de la Democracia no ha podido remediar nada. 

Apenas iniciadas las actividades de la Asamblea Nacional, volvieron los pactos y los acuerdos oscuros, secretos, ambiguos. Volvieron los desgranes y volvieron los escándalos, la desfiguración de las propuestas y el debate irracional, emotivo que cada uno se coloque en su esquina como combatiente. Si un diputado electo se desafilia del partido amigo es un tránsfuga, si se desafilia del partido enemigo es un héroe.

El debate es cíclico, siempre volvemos a los mismos dilemas: elección de diputados en la primera o la segunda vuelta. Si es en la primera hay peligro de atomización y chantaje al ejecutivo; si es en la segunda vuelta el peligro es que el presidente tenga mayoría calificada y se convierta en dictador. 

Otro dilema es entre disciplina y libertad. Si el partido exige disciplina a los elegidos, se dice que el gerente propietario es quien manda; si no hay disciplina, los tránsfugas se cambian de partido y ponen en venta el voto.

El tercer dilema es entre partidos nacionales y movimientos locales. Si son nacionales se critica el centralismo y el distanciamiento de las dirigencias con los electores; si son locales, proliferan los caciques parroquianos que no tienen una visión nacional.

Los temas para el debate

  • El primer tema debe ser establecer con claridad las condiciones mínimas para formar un partido político. Si debe contar con un número mínimo de afiliados que deban ser militantes, con carnet, para que el partido no sea solo un membrete. Si los afiliados no pueden pertenecer a varios partidos al mismo tiempo. Si pueden cambiar de partido político, pero antes de afiliarse al segundo deban presentar la renuncia al primero. Si el partido deba contar con un apoyo popular mínimo para que pueda designar candidatos y participar en elecciones.
  • El segundo tema debe ser establecer los mecanismos de financiación de los partidos políticos para que puedan contar con una organización y las facilidades necesarias. Si los recursos pueden venir del presupuesto o pueden provenir también de donaciones y contribuciones de los afiliados, con el control adecuado.
  • El tercer tema de debate debe ser si los elegidos que se desafilian del partido deben retirarse también de su curul o dignidad dando paso al alterno. Merece análisis el procedimiento para la discusión interna de los temas y decisiones, la libertad para discrepar y la libertad de conciencia en casos de problema de interpretación legal o ética. Si pudiera regularse la posibilidad de dar paso al alterno para actuaciones puntuales o de manera definitiva.
  • El cuarto tema del debate debe ser si las autoridades del partido y los candidatos deban ser elegidos con procesos de democracia interna para evitar autoritarismo, caciquismo, compra venta de puestos para dignidades y la presencia de famosos sin militancia partidista. Si las dignidades puedan ser reelegidas indefinidamente o si deba establecerse también la alternancia.

Cómo elaborar las reglas para el sistema de partidos

Los partidos políticos ya han intentado establecer las normas en el Código de la Democracia y han hecho ya reformas, pero la realidad demuestra que no han sido exitosas. Los partidos tienen intereses que pueden estorbar a la hora de regular sus actividades. La participación de los ciudadanos es posible, al menos como ejercicio democrático, para establecer las condiciones necesarias para la actividad partidista. Especialistas, académicos, exfuncionarios con experiencia, pueden elaborar un proyecto para el rescate de los partidos políticos y ponerlo en conocimiento de la opinión pública para sus observaciones y de la Asamblea Nacional para su aprobación como ley de la república.

La directora de Participación Ciudadana, doctora Ruth Hidalgo, y el doctor Medardo Oleas se han comprometido a encabezar un grupo de trabajo que inicie la preparación del proyecto que será sometido a debate. El tiempo es corto para este trabajo porque en menos de dos años tendremos elecciones y se repetirán los problemas si la Asamblea no aprueba las reformas indispensables para rescatar a los partidos políticos y mejorar la calidad de nuestra democracia.

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