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Los secretos de la izquierda populista

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Los gobiernos de la izquierda populista han destruido los países que gobiernan, son corrosivos, pero tienen la capacidad de mantenerse en el poder pese a su ineficiencia y a los escándalos de corrupción. Los mecanismos de supervivencia constituyen una franquicia internacional.

Foto: Flickr Presidencia de la República

Los gobiernos de la izquierda populista resultaron un fraude en los países donde pudieron llegar al poder. En Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador y España, en todas partes hicieron lo mismo y obtuvieron los mismos resultados: más pobreza, crisis económica, endeudamiento, crisis institucional, conflictos con la justicia y degradación de la democracia. Sin embargo, su capacidad de supervivencia es notable y resulta esclarecedor examinar los mecanismos que utilizan en todos los países. 

Los ideólogos vinieron de España y volvieron a España

En España en populismo no llegó al poder directamente, llegó como regalo otorgado al gobernante socialista Pedro Sánchez; por eso su líder, Pablo Iglesias, es apodado el burro de Troya. Podemos, como se llama en España el partido populista de izquierda, le ofreció a Pedro Sánchez sus votos y los votos de los separatistas vascos y catalanes para conseguir la destitución del derechista Mariano Rajoy. Sánchez es el presidente del gobierno, pero depende de tres partidos enemigos de España, de la Constitución del 78 y de la Monarquía. Con un déficit presupuestario del 10% del PIB y una deuda del 200% del PIB, pronto entrará en conflicto con la unión europea que le impondrá medidas de ajuste. 

Iglesias y los seguidores que le quedan, pierden popularidad hasta los límites de la supervivencia y se debaten, él y los suyos, en las cortes de justicia acusados de corrupción. Iglesias ha perdido a casi todos los líderes con los que llegó al poder como vicepresidente del gobierno porque los caudillos de la izquierda populista no toleran el pensamiento propio ni aceptan que alguien les haga sombra. Él mismo se ha transformado en todo aquello que aborrecía y que llamaba la Casta. Vive en un caserón con jardines, piscina y guardias armados en uno de los mejores barrios de Madrid; tiene sueldos del gobierno y del partido y su esposa es parte de la directiva del partido y miembro del gabinete del gobierno como ministra de igualdad. Iglesias acaba de abandonar la vicepresidencia para presentarse como candidato en Madrid donde corre el riesgo de quedarse sin representación.

Foto: Flickr La Moncloa – Gobierno de España

Los líderes de este partido aparecieron en América Latina como académicos y asesores de los populismos latinoamericanos. Estuvieron como asesores de Chávez en Venezuela, de Morales en Bolivia y de Correa en Ecuador. Aplicaron en España las mismas estrategias para llegar al poder. Parecía un grupo de genios políticos que actuaban en varios países y creaban nuevos rumbos políticos y económicos, pero en todos los casos provocaron una grave crisis económica y política. 

Los resultados son pobreza y autoritarismo

Las recetas aplicadas por el populismo de izquierda son las mismas en todos los países: reparto de bonos y subsidios, gasto estatal excesivo y déficit presupuestario, endeudamiento, inflación y devaluación. Sin embargo, el desastre económico no tiene consecuencias políticas porque en la medida en que se pone de manifiesto la crisis, crecen el autoritarismo, el control de los medios de comunicación, la dependencia de la izquierda internacional y la corrupción.

Las cifras de la crisis están a la vista en Venezuela y Argentina. Maduro ha llegado al extremo ridículo que imprimir billetes de un millón de bolívares que equivalen apenas a cincuenta centavos de dólar. Argentina tiene porcentajes altos de la población en extrema pobreza y hasta desnutrición. En ambos casos hay una burocracia dorada que se ceba en los recursos nacionales y la corrupción es desvergonzada. Otros países, como Ecuador y Bolivia, han disfrazado mejor el desastre por la dolarización que les ha impedido devaluar la moneda y los recursos naturales que han alcanzado precios salvadores.

Si el desastre económico es el común resultado, ¿cómo explicar la supervivencia política y la capacidad de volver al poder? Cada país tiene sus propios problemas, pero los mecanismos son iguales, aunque se apliquen en medidas distintas. Esos mecanismos son la solidaridad internacional, el control de los medios y las instituciones y la corrupción sistemática.

La solidaridad internacional

Ningún caudillo de izquierda tolera la más mínima crítica, la lealtad ciega es la condición que imponen a sus seguidores. Después de medio siglo de dictadura en Cuba, sin elecciones libres, con presos políticos, con violación de los derechos humanos, todavía le llaman democracia con aparente convicción o con cinismo unánime. Esa lealtad absurda que les obliga a defender al tirano Maduro, al condenado Correa, al redimido Lula y a la ricachona Cristina, podría parecer solidaridad internacional ideológica, pero es la solidaridad de los corruptos. Por eso han procurado controlar los organismos internacionales como la ONU y la OEA y han creado organismos nuevos como UNASUR, el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla; sirven para diseñar estrategias y defender la imagen de sus líderes.

Los caudillos de la izquierda populista han formado una especie de sindicato de presidentes y expresidentes que se defienden mutuamente y se perdonan todo. Casi todos han sido acusados y condenados por ladrones, por violaciones a la libertad de expresión y a los derechos humanos, ha provocado migración y pobreza, mantienen presos políticos; sin embargo, para el sindicato y sus seguidores son heroicos y ejemplares. Tienen un sector de la academia y de la llamada intelectualidad que actúa con la misma docilidad de ciegos, negándose a reconocer la realidad, para mantener vigentes a sus caudillos.

Todos tienen en común el odio, la capacidad de mentir y de inventar relatos alejados de la realidad, coinciden en su indiferencia ante el desastre nacional, la persistencia en crear enfrentamientos y en la estrategia de tergiversar la historia. Todos han manoseado la Constitución o se han fabricado una propia según sus objetivos políticos.

El control de los medios y la burocracia dorada

Controlar a la prensa o crear medios de comunicación estatales es otro de los secretos de supervivencia. Así pueden fabricar y difundir su propio relato, crear la realidad. La reinterpretación de la historia y una versión propia de las noticias son mecanismos para mantener la fidelidad del pueblo y en esa misma vía va la especialización en la propaganda y el manejo de los medios virtuales. La supervivencia depende de las masas empobrecidas que se creen el relato lleno de resentimiento y la promesa de un Estado que aterroriza a los ricos y protege a los pobres.

En realidad, no pretender redimir ni educar al pueblo porque su sistema de gobierno consiste en un Estado poderoso que apacienta un rebaño sumiso y dependiente, incapaz de rebelarse, débil y desprotegido. En los extremos llega a encerrar a sus ciudadanos como en Cuba o expulsarlos a mendigar en los países vecinos como Venezuela. Los líderes de la izquierda populista manifiestan una indiferencia sorprendente ante la penuria popular, solo generan odio y enfrentamientos. Son todos enemigos de la empresa privada y odian lo que ella significa. El éxito y el mérito individual y privado son enemigos del Estado controlador porque la generación de empleo y riqueza significa menos dependencia del Estado.

Los mimados de la izquierda populista son los burócratas sobrepagados, necesarios para asegurar su lealtad al Estado y no al ciudadano. Los vividores que medran en torno de los caudillos, llamados políticos profesionales, mantienen el malfuncionamiento de la burocracia estatal a un costo abrumador porque además de salarios y privilegios gozan de impunidad ante la corrupción.

Jueces cobardes y fiscales de bolsillo

Otra herramienta indispensable para sobrevivir, a pesar del desastre económico y la ineficiencia del Estado, es el control de las instituciones y en especial de jueces y fiscales convertidos en instrumentos para amedrentar y castigar a los ciudadanos. Establecieron mecanismos políticos para el control de jueces y fiscales como el Consejo de la Judicatura y el Consejo de Participación Ciudadana, dos organismos claves para asegurar el nombramiento y para castigar a jueces independientes estableciendo delitos ambiguos como el error inexcusable.

Los caudillos acusados de corrupción han logrado así evadir a la justicia o alargar eternamente los juicios. El sistema judicial de Brasil, con interminables recursos, ha terminado por declarar inocente a Lula después de haber sido condenado por jueces y tribunales en múltiples instancias. El sistema judicial de Argentina mantiene activa en la política a Cristina a pesar de cargar a sus espaldas más de 20 juicios por toda clase de delitos. Ahora se empeña en desalojar de las cortes a los jueces que se han negado a declarar su inocencia.

En Bolivia, los jueces que debieron condenar a Evo, han dictado prisión preventiva en contra de la expresidenta Añez por el delito de haberse hecho cargo del gobierno asumiendo su  responsabilidad por estar en la línea de sucesión. Los adulones de Evo y los funcionarios sumisos aspiraban a crear un vacío de poder. 

Cuando la oposición empieza a contar con apoyo popular, se la declara golpista o es eliminada. El autoritarismo es el destino de cualquier forma de gobierno que no respeta la separación de poderes, la alternancia en el gobierno y el respeto a la oposición. Para un gobierno autoritario el peor momento es el final del período. El temor a perder las elecciones y a pagar los crímenes ante la justicia, conduce al fraude electoral para eternizarse en el poder y asegurarse la impunidad.

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