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Al despertar, el problema todavía está allí

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El endeudamiento desmedido para sostener el gasto estatal obliga al gobierno a tomar medidas urgentes. Pero debilitado, sin capital político y sin plan económico, el proyecto enviado a la Asamblea ya es su primera prueba luego de la crisis social y política que vivió el país.

Foto: Jonathan Miranda – Flickr Presidencia de la República

Como en el cuento de Monterroso, hemos despertado de la pesadilla de la violencia y el golpismo, y descubrimos que el problema que se quería resolver sigue intocado, incluso ahora se ve más difícil su solución. Se trataba de subir el IVA o eliminar los subsidios a los combustibles para cubrir el déficit fiscal que hace al país económicamente inviable.

El origen del déficit es el gasto absurdo de un Estado que creció más que la economía nacional, el gasto público pasó del 22% del PIB al 40% del PIB. Es lo mismo que ocurrió en Venezuela, en Argentina y en todos los países que cayeron en manos de un populismo de izquierda que todavía sueña con el estatismo.

El Estado como administrador, productor y empleador es un desastre perfecto. Por eso quebró la Unión Soviética y es un desastre en Venezuela y en Cuba. Correa creyó que los ingresos petroleros podían ser indefinidos y con esos ingresos pretendía convertir al Estado en el motor de la economía y establecer una política de bonos, subsidios, ayudas, becas, créditos que asegurarían 300 años de dominio político. El sueño se diluyó cuando bajaron los precios del petróleo. Desde entonces apeló al endeudamiento para sostener el gasto estatal y así originó la crisis que tenemos que resolver.

Foto: Cristina Vega – API

El cóctel mólotov
Las bombas incendiarias de fabricación casera que se reducen a una botella con gasolina y un trapo en la boca, se usaron por primera vez en España, en la guerra civil, y todavía las utilizan los subversivos. En estos días los independentistas catalanes las están utilizando para provocar incendios y atacar a la Policía. Fue bautizado como cóctel molotov por la resistencia en Finlandia; cuando un comisario ruso de apellido Mólotov, aseguraba que los bombarderos transportaban comida, los finlandeses contestaron que si los rusos ponen la comida ellos pondrían los cócteles.

En la revuelta contra Moreno también se utilizaron los cócteles mólotov. Pero además la propia revuelta tenía esas características porque los indígenas eran el combustible y los vándalos la candela, la mezcla es explosiva. Lo más grave de la destrucción no se ha hecho público o se ha hablado de ella en voz baja, se trata de la afectación a la producción petrolera en las provincias de Orellana, Sucumbíos y Napo donde entraron los manifestantes y apagaron un centenar de pozos; sin la producción de esos pozos el oleoducto (SOTE) tuvo que suspender sus operaciones. La rehabilitación de los pozos exigirá tiempo y recursos.

La cuantificación de los daños no se hace todavía y ojalá no se minimicen los costos. Si se oculta el valor real de la destrucción se incurre en dos irregularidades, la primera ocultar a los ciudadanos, que son los que deberán pagar la factura; la segunda, beneficiar a los delincuentes que provocaron los daños y quedan en la impunidad o son procesados por delitos secundarios sin obligación de pagar los daños. En lugar de resolver el problema original, hemos incurrido en costos absurdos que empeoran la crisis.

Volver al inicio
El problema inicial debe ser resuelto pronto pues en la medida en que se aplaza se hace más grave. Después de los incidentes el reto para el gobierno es más complejo. Debilitado, sin capital político, fracasado el plan económico que por tanto tiempo había preparado y con menos credibilidad en el exterior, tendrá que hacer uso de propuestas muy imaginativas y lograr un consenso suficiente para que las soluciones den resultados.

El proyecto enviado a la Asamblea Nacional será la primera prueba. Es difícil adivinar cómo aparecerán los políticos ausentes durante la crisis. Pueden volver escaldados y afanosos de probar que pueden estudiar responsablemente y aprobar el proyecto; puede ser que, por el contrario, vuelvan más preocupados de sacar partido político del debilitamiento del gobierno y sigan los tránsfugas sumando al bloque llamado independiente. Puede ser que vuelvan más populistas y rechacen las soluciones planteadas por el Ejecutivo.

El dinosaurio no solo sigue allí sino que ha crecido. El dinosaurio del déficit y la deuda ha crecido en volumen y exige sacrificios mayores. Lenín Moreno tiene nuevos enemigos. Los golpistas, los indígenas, los transportistas, los sindicatos y la masa de ingenuos que creen en sus discursos. Pero tiene el mismo reto y puesto que ya nada tiene que perder, puede convertirse en el Presidente que cambie el rumbo del país y le deje en dirección de la recuperación y el progreso.

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