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Teorías alrededor de las vacunas contra la Covid-19… mitos o realidades

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Vacunación Ecuador

En redes sociales se comparten teorías en torno a las vacunas anticovid. Te presentamos las tres “más populares”. Lea esta verificación de información.

Fotos: Boris Romoleroux – API

En internet y redes sociales se han compartido algunas teorías alrededor de las vacunas para combatir la COVID-19. De acuerdo con estas teorías, las vacunas tendrían como objetivo controlar a los seres humanos. Sin embargo, la información es falsa o carece de contexto sobre lo que sucede con la inoculación. Desde Ecuador Chequea desmentimos las principales teorías.

  1. Es falso que al vacunarte te inyectan metales o microchips, por lo cual tu brazo queda imantado 

En redes sociales se han viralizado teorías que aseguran que las personas al ser vacunadas contra la COVID-19 se les incrusta metales o microchips a través de la inoculación.

Como supuesta evidencia de esta teoría, a través de la red social Tik Tok se han compartido algunos videos en los que se observa a las personas colocar objetos de metal en su brazo y aseguran que luego de vacunarse su brazo tendría un imán o un microchip. La información es falsa.

Respecto al supuesto efecto magnético de las vacunas, el doctor Enrique Terán afirmó a Ecuador Chequea que “no es más que un artefacto o manipulación para tratar de generar miedo en la población”.

Además, el experto mencionó que las vacunas no pueden contener ni chips, ni magnetos, pero que el cuerpo humano por sí mismo genera electricidad.  “Si es que se frota (algún artículo) genera estática, ahí radica la explicación a esos videos engañosos”, reiteró Terán.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) afirman en su sitio web que las vacunas contra la COVID-19 no pueden provocar magnetismo.  “Las vacunas COVID-19 no pueden y no te harán magnético, ni siquiera en el lugar de la inyección. Las vacunas están libres de metales que podrían causar una atracción magnética a tu cuerpo” enfatiza la entidad.  

El 10 de junio de 2021, en el segmento Por tu Salud de Teleamazonas, el médico salubrista, Esteban Ortiz, analizó el supuesto efecto magnético que ocasionarían las vacunas.

“Nosotros sabemos que las vacunas no contienen ningún tipo de chip, que en este punto pueda inocularse a través del líquido”, aseguró Ortiz en su segmento. El médico explicó que una de las razones por las que se pueden pegar artículos a la piel, es porque el área puede estar sucia, por lo que hace que la piel sea pegajosa.

  1. Es falso que las vacunas contra la COVID-19 alteren el ADN de las personas

La BBC reportó en diciembre de 2020, una nota sobre las teorías que circulaban en internet alrededor de la vacuna contra la COVID-19. En internet, señalan que las personas tienen temor porque la vacuna podría modificar o cambiar de alguna forma el ADN (material genético de los seres vivos) de las personas. La información es falsa.

En la entrevista con la BBC, Jeffrey Almond, profesor de la Universidad de Oxford, Reino Unido aseguró que “el inyectar ARN a una persona no cambia nada del ADN de una célula humana”.

El doctor Daniel Simancas señaló a Ecuador Chequea que varios científicos en el mundo han demostrado que lo que se está inoculando para combatir la COVID-19 “es una fracción de ARN. El ARN no es ADN, entonces no podría cambiar nuestro material genético”.

“Lo que sí produce es una proteína y esa proteína es la que se expresa y hace que se generen y se produzcan anticuerpos. Es decir, que es una orden que se le da a nuestro cuerpo para entrenarlo ante una posible infección” mencionó el experto.

Además, Simancas recalcó que “la teoría de que las vacunas de ARN mensajero puedan modificar, cambiar, regular o controlar nuestro organismo son totalmente falsas”.

La OPS menciona que las vacunas ARNm son las encargadas de dar instrucciones al organismo para que produzca una pequeña parte del virus. “Provoca una reacción del sistema inmunológico para que este nos proteja”, explica la entidad.

También, la Organización menciona que las vacunas contra la COVID-19 solo se aprueban y se despliegan para administrarlas a la población cuando los organismos regulatorios y la OMS han revisado los datos de seguridad de las vacunas.

  1. Las vacunas sí pueden producir efectos secundarios, pero contagiarse de COVID-19 representa mayores riesgos 

Los medios de comunicación internacionales y nacionales han reportado algunos casos de personas en el mundo que, luego de ser vacunadas contra la COVID-19 con la vacuna de Oxford, AstraZeneca presentaron coágulos en la sangre y en ciertos casos ocasionó una trombosis.

La información es cierta, pero de acuerdo con los expertos los riesgos o efectos secundarios después de vacunarse son mínimos comparados al riesgo de contraer la COVID-19 o fallecer a causa de la misma.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) asegura en su sitio web que hace un llamado a todas las personas para vacunarse contra la COVID-19 “con cualquier vacuna que les ofrezcan las autoridades nacionales de salud en el momento en que cumplan los criterios establecidos”.

El epidemiólogo, Enrique Terán asegura que “respecto a la seguridad de las vacunas es muy importante que la gente entienda que, el riesgo de que a una persona le de COVID-19 está entre el 2-4%, mientras que el riesgo de un evento trombótico por la vacuna es menor a 0.00001%”.

Por lo tanto, el galeno afirmó que, el beneficio al recibir la vacuna para combatir la COVID-19 es mucho menor que el riesgo que podría ocasionarse con la inoculación.

El doctor, Daniel Simancas enfatizó que el riesgo de sufrir coágulos sanguíneos o una trombosis ocasionada por la COVID-19 es mayor que, al inocularse con la vacuna AstraZeneca.

“La incidencia de trombosis venosa para COVID-19 es de 436 casos por millón; con vacunas de ARN mensajero 44 casos, con la vacuna de la influenza 98 casos y con Oxford-AstraZeneca 1.6 casos. (…) Es decir la COVID-19 produce más riesgos de coágulos que cualquier vacuna” explica el galeno.

El experto señaló que es necesario alertar a nivel familiar e individual sobre el riesgo que se corre al enfermar de COVID-19. Simancas señaló: “(…) De todas formas, todo medicamento tiene sus riesgos. (…) Además, nos hemos vacunado contra la influenza por más de 10 años y no hemos preguntado eficacia, si ocasiona coágulos o demás cosas. Los eventos son raros, existen, pero son raros”.

El doctor enfatizó que el riesgo de padecer coágulos, problemas respiratorios o cardíacos, neurológicos o mentales es superior cuando una persona se infecta de COVID-19, frente a los posibles efectos adversos que podrían desarrollarse por la administración de la vacuna. 

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