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La última negociación de bonos alivia las cuentas… pero falta China

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El esfuerzo del Gobierno tendrá resultados a futuro. Sin embargo, iniciar y concretar los diálogos con China es imprescindible para el nuevo rumbo nacional.

Foto: Eduardo Santillán – Flickr Presidencia de la República

La negociación de la deuda es un tema inevitable. Es algo que se venía pidiendo al gobierno para que pueda aliviar de alguna forma sus necesidades de financiamiento, porque mucha de la deuda contraída es costosa, con una tasa alta y con plazos cortos que complicaban mucho más.  

La necesidad de buscar la reestructura de manera inminente se da por la crisis sanitaria y económica que está pasando el Ecuador y el mundo. En abril 17 de 2020 Ecuador hizo una solicitud formal para el diferimiento del pago de intereses de los bonos emitidos en el mercado internacional. Los subsiguientes meses se trabajó en una propuesta para la renegociación de los plazos y tasas de los bonos para que el país no caiga en un default por la falta de pago. Y para el 6 de julio se llega a un acuerdo inicial con los principales tenedores de la deuda. 

Ahora es importante entender cómo estaba la deuda antes de la negociación. En el 2019, la deuda pública ascendió a USD 57 337 millones; a mayo de 2020 esta cifra subió a los USD 58 418 millones, lo que representa un aumento de 1,9% en los 5 primeros meses del 2020. Este valor se encuentra repartido: USD 41 565 millones en deuda externa y USD 16 853 millones en deuda interna.

¿A quiénes debemos dinero? La Deuda Externa representa el 71% de la deuda pública total, y está constituida por seis rubros: la venta anticipada de petróleo que representa apenas el 0,1%; los pasivos por derechos contractuales intangibles cuya participación es del 1,5%; los derechos Especiales de giro que representan el 1,7% de la deuda; países y Bancos que representan el 19,4%; los organismos internacionales cuya participación es del 32,2% y los Bonos emitidos en mercados internacionales que representan el 45,1%.

Estos tres últimos rubros, en conjunto, representan el 96,7% de la Deuda Externa del país, por eso es habitual escuchar a los analistas hablar de ellos. 

Es preciso acotar que, en el apartado de países y bancos, China representa el 68% del total de deuda externa. La deuda con países y bancos alcanza los USD 8 077 millones, mientras que los Bonos emitidos en mercados internacionales alcanzan un valor de USD 18 747 millones, y actualmente el gobierno se encuentran en un proceso de reestructuración de los mismos. Ya ha logrado avances pero se estima que el proceso termine en agosto de 2020.

Esto es lo que debemos pagar por los Bonos. Los bonos renegociados emitidos en el mercado internacional representan el 32% de toda la deuda pública del Ecuador, alrededor de USD 17 375 millones. Este tipo de deuda contraída genera un pago de interés mensual y pago de capital en su vencimiento, es por esto que negociar los pagos de capital que venían para el año 2022 hasta el 2030 era necesario.  

El Ecuador hasta la fecha había emitido un total de 10 bonos con diferentes tasas y plazos, muchos de ellos para 5 años y 10 años con tasas entre 8% y 11%. De no haber realizado este cambio entre el 2022 y el 2024 se habría tenido que desembolsar entre intereses y capital USD 9 118 millones.

La restructura deja al país con solo 3 bonos que vencerán en el 2030, 2035 y 2040, además de dar un periodo de gracia para iniciar los pagos de capital en 5 años. Además, se logró tener una tasa de interés de 6,9% en promedio lo que genera menor pago en el tiempo. Es importante señalar que se logró además un reporte de USD 1 540 millones en el capital a pagar a cambio el tiempo del pago de los intereses es más largo. 

Hay un alivio… pero falta más. En términos generales esta negociación alivia el flujo del gobierno ecuatoriano para los próximos años. Aunque hay que entender que esto no es una liquidación de la deuda si no un cambio en sus condiciones.  Pero es importante mencionar que se alivió el 32% del total de la deuda, aún se tiene que realizar pagos a acreedores hasta finalizar el año. En el corto plazo es importante revisar la deuda con China, que es la más alta, para poder llegar a un futuro acuerdo de pago.

Esta negociación debe ir de la mano con una verdadera política de disciplina fiscal que permita que los presupuestos que se aprueben acompañen la realidad del país. Es claro que mantener altos déficits fiscales y buscar deuda en condiciones no adecuadas puede pasar factura. En el caso del Ecuador, si esto no cambia, el alivio en el flujo no habrá servido de nada.

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