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El Municipio puede aprovechar las restricciones de movilidad para priorizar al peatón y el uso de transporte sostenible

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Un colectivo ciudadano plantea al Municipio de Quito acciones concretas para mejorar la movilidad en la ciudad, a propósito de la crisis sanitaria. Y, ayer, empezó una nueva iniciativa de transporte alternativo liderada por la Cámara de Comercio de Quito.

Fotos: Gianna Benalcázar – CCQ

El Cabildo Cívico de Quito, integrado por 19 organizaciones de la sociedad civil, insisten en que este tiempo de pandemia puede servir para rever algunas políticas sobre movilidad. En una carta dirigida al alcalde Jorge Yunda le solicitan aprovechar estos meses para un cambio donde se adopten políticas que puedan servir para mejorar la movilidad, el uso del espacio público y ambiental.   

En la misiva se indica que este es el momento para reconsiderar la responsabilidad de las autoridades, Alcalde y Concejo Metropolitano de Quito, en relación a estos temas. “La ciudad requiere una visión y acciones claras ante la grave crisis energética y ambiental a la que nos enfrentamos. Se requiere construir un urbanismo inclusivo, que permita a todos los habitantes ser partícipes directos o indirectos del diseño y planificación de la ciudad”, escribieron los firmantes. 

Asimismo, en este contexto de mejorar la movilidad, se creó una alianza para fortalecer el transporte alternativo y que empezó a operar ayer.

La alianza para mejorar los viajes de los peatones

La Cámara de Comercio de Quito (CCQ) ha generado una alianza estratégica, con el fin de brindar alternativas de movilidad seguras para sus agremiados, con una Start Up, de origen nacional, llamada Moveo, cuyas operaciones iniciaron ayer. La empresa cuenta con una flota de 110 scooters eléctricos, con permiso para operar en distintos sectores de la ciudad, principalmente la zona bancaria del Centro Norte y en el Centro Histórico; su método de pago será a través de una aplicación móvil, donde el usuario deberá registrarse, previo a identificar la ubicación de un scooter eléctrico disponible, para luego activarlo y realizar su viaje, una vez concluido el mismo se realizará el cargo respectivo a la tarjeta de crédito registrada. 

Fomentar el uso de bicicletas durante la pandemia

La emergencia sanitaria ha visibilizado  la importancia del uso de bicicletas como modo de transporte seguro. Esta es la oportunidad, sostienen desde el Cabildo Cívico de Quito, para desincentivar el uso del vehículo particular y dar relevancia a peatones, ciclistas y transporte público. Dos pedidos concretos tiene que ver con brindar más espacio a los ciclistas. Uno, es la aplicación inmediata de políticas integrales para el uso de la bicicleta, que incluya ciclovías emergentes y permanentes, tanto en vías principales como en circuitos barriales. Y, dos, que todas las calles con 3 carriles pueden transformar uno de sus carriles en ciclovía unidireccional de manera permanente. “Con esta sencilla medida de equidad garantizamos la conexión del uso de la bicicleta en toda la ciudad y mejorar la capacidad de control efectivo de velocidad y seguridad vial”, sostiene el Cabildo.

El peatón debe ser una prioridad 

El colectivo también propone, entre otras cosas, priorizar la inversión en ensanchamiento de aceras y eliminación de todos los obstáculos que existen en las mismas, para que sean uniformes y seguras. Asimismo, la creación de ‘zonas 30’, que reducen velocidad vehicular a 30 km/h, y de manera inmediata en zonas escolares, como establece la Ordenanza 300. También que quien se encargue  de las veredas sea el Municipio (cobrando una tasa), porque esta situación ha ocasionado el abandono e inaccesibilidad en las aceras. 

“Todos debemos construir la política pública”: Pamela Mendieta Molina, arquitecta y miembro del Cabildo Cívico de Quito

Ha pasado casi una década sin grandes cambios. ¿Cuál cree que es el motivo por el que las autoridades han avanzado poco para poder cambiar la cultura de la movilidad en Quito? 

Lo primero que debemos evidenciar, es que las autoridades no se mueven en transporte público ni bicicleta ni caminan, se mueven solo en auto y muchas veces encima con chofer. Partiendo de eso, es más complejo que puedan siquiera reconocer los reales problemas, si no los sufren en carne propia. El segundo es que pocas personas llegan a la función pública con real y genuino interés de servicio o incluso con la capacidad para cumplir las funciones. Hemos visto de manera vergonzosa, a lo que van. El tercero es la desarticulada estructura municipal, por lo que es imposible lograr coordinación y deja muy lejos la posibilidad real de gestión que pueda generar los cambios necesarios. El no entender ni mirar de manera holística la situación elimina la posibilidad de tener intervenciones integrales que puedan proponer modelos de gestión óptimos, si cada uno tira para su lado y no tienen una visión conjunta. Y con esto la falta de capacitación y actualización en la visión de movilidad. Y por último, pero no lo menos importante, es la falta de visión y falta de liderazgo que hemos visto en los últimos alcaldes, probablemente por el segundo punto mencionado. Se debe puntualizar también el lamentable y lapidario papel de la prensa en general, siendo los primeros en impulsar el excesivo privilegio que ha tenido el automóvil privado en el imaginario de la sociedad.

El programa de uso de bicicletas también está estancado. ¿Qué se debe hacer en este punto para fomentar el uso de la bicicleta? 

Sin duda, lo primero es levantar una verdadera red de espacios seguros para la movilidad en bicicleta, conectada, con cobertura, con visibilidad. Una vez que se construyan los ciclocarriles, la gente usará la bicicleta más y más. Para comenzar, al menos, el carril izquierdo de toda calle de 3 carriles en Quito. Tal vez el sistema de renta de bicicletas quede en un segundo papel, porque la misma pandemia y políticas económicas deberían apuntar a facilitar la compra de bicis, disminuyendo impuestos. Motivando a la construcción de bicicletas de manera local. Lo segundo será garantizar espacios de parqueo adecuado, en zonas seguras. Así como se ha planteado repensar el diseño de la vivienda con la lógica de un espacio para teletrabajo, se debe repensar los espacios de oficinas con adecuaciones para los ciclistas. Aquí puede la prensa reivindicarse y empezar a impulsar el cambio del estigma que se ha construido contra la bici. Replantear la importancia de usarla. Romper con mitos como la edad, las cuestas, la lluvia. Países con tremendos climas no paran su uso, porque es un tema de compromiso social por no ser parte de la contaminación al planeta.

Para el peatón también es un problema caminar por la ciudad. No hay cambios radicales. En la propuesta se plantea que el Municipio se haga cargo de la acera. ¿Por qué? 

Por muchos años se ha dejado en las manos de los frentistas el mantenimiento de aceras. Hoy es evidente que esa política falló. Sin embargo, la responsabilidad final sigue siendo del Municipio y debemos exigir que así sea. En cualquier ciudad que se respete, es así. Las aceras son la principal infraestructura de sostenibilidad y resiliencia que podemos tener y además es un espacio público en el que todos podemos sentirnos como ciudadanos de primera clase. La realidad dice otra cosa. Aquí tenemos que recordar qué pasó en estas últimas décadas. Al menos hace 25 años hemos tenido un abuso e invasión sistemática del automóvil en el espacio de todos. En las calles se cambiaron espacios de parqueo por carril de circulación y sin pensar dos veces se empezaron a bajar los árboles de las aceras para permitir el paso a través de la acera a parqueos en los frentes de los lotes. Encima de todo se tuvo un incumpliendo sistemático a la normativa de uso vehicular máximo en frentes dependiendo del uso de suelo y el árbol se convirtió en un estorbo. Esto es preocupante frente a una emergencia climática más peligrosa que la misma pandemia que pasamos al momento. La ciudad se ha vuelto un frío espacio de cemento y actuamos como robots frente a esto. Recuperar el color, el aroma en el espacio público debe brindarnos la esperanza de un mejor futuro como especie. Que nos sensibilice frente a una necesaria recuperación de nuestra relación con lo natural.

Los alcaldes Augusto Barrera, Mauricio Rodas y Jorge Yunda no han sido esos líderes que han transformado la ciudad. ¿Qué hace falta a las autoridades para lograr ese cambio que ya llegó a países vecinos?

La única real esperanza es la organización a nivel de sociedad civil. Si no tenemos claro a donde queremos caminar, vendrá cualquiera y seguirá ganando elecciones y haciendo cualquier cosa sin un objetivo colectivo claro. Los políticos pueden hacer lo que les da la gana, porque estamos atomizados, desconectados, sin claridad y con esfuerzos desarticulados que no nos permite exigir como sociedad. La importancia de la existencia de espacios como el Cabildo Cívico de Quito es grande ante la oportunidad de generar esas sinergias y cohesiones que impulsen propuestas ciudadanas y de organizaciones con mayor impacto en la sociedad. Responsabilizarnos de nuestra parte en el abandono del espacio político, el habernos alejado de esos espacios permite que cualquiera los tome. Hay que romper el mito de que la política es para políticos. Todos debemos construir la política pública que nos lleve a ser una sociedad que cumpla con las normas acordadas y que trabaje en conjunto por un mejor mañana para todos.

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