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El futuro electoral de Quito y cuatro nombres para la Alcaldía

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Hay encuestas que ya revelan nombres que están en la mente de los quiteños. La crisis ocasionada por Jorge Yunda fue determinante para colocar fichas en el tablero.

Foto: Flickr Quito Turismo

Quito sufrió el 2021. Fue una ciudad que vio reflejado sus más grandes males en una administración municipal. Que mostró el peor lado de los quiteños. Desidia, revancha, blindaje, sorna, retraso, arribismo, prepotencia, tozudez, populismo… Esto sumado a la grave sospecha de corrupción de la que fue, y ya no lo es más, la cúpula del poder político quiteño.

Siguen los procesos penales y las indagaciones reservadas. Incluso procesos en la justicia electoral que no se mueven y que aumentan la desconfianza sobre ese Tribunal que no se comportó bien ni con el país (en el encuentro entre Yaku Pérez y un juez electoral), ni con Quito.

¿Cómo es que un clan dejó a la ciudad en esa situación? La primera respuesta es la falta de unidad, pero la segunda es la falta de apertura de los políticos.

En la última elección se impusieron las agendas individuales, los apetitos electorales, la falta de olfato político. Fueron 18 candidatos en el 2019. De los que estuvieron en la papeleta solo uno sigue preocupándose a brazo partido por la ciudad, Paco Moncayo. Los demás han desaparecido del debate sobre el futuro quiteño. Quedaron para la papeleta. 

Luego del penoso resultado de esa elección, es necesario que se implementen acciones para que no se repita la misma historia.   

Y ya existen encuestas. Hay una, de finales de diciembre, que ya tiene nombres. El principal que está en la mente de los quiteños es, precisamente, el de Paco Moncayo. Sin embargo, se conoce que el General del Ejército, en servicio pasivo, y un líder que transformó la capital en sus dos administraciones (2000-2009), ha manifestado, en más de una ocasión, que prefiere dar paso a nuevos líderes para la capital. 

Con él fuera de una contienda electoral, si lo ratifica, quedan otros nombres. Son cuatro que suenan como los más fuertes para la Alcaldía, salidos de las encuestas y de los diálogos con personas del Gobierno: Santiago Guarderas, Jessica Jaramillo, Augusto Barrera y Juan Carlos Holguín.        

Cada uno tiene fortalezas que no hay que perder de vista. Guarderas es el Alcalde y todo dependerá de su gestión, su comunicación y que esté alejado de los escándalos que puedan surgir en lo que resta de su administración. Jaramillo fue determinante en la salida de Jorge Yunda ya que impulsó la remoción, pero también conoce la ciudad y el Municipio. Barrera, el exalcalde correísta busca una nueva izquierda, que estaría intentando unir al autodenominado progresismo quiteño. Este es el sueño de algunos personajes de esa tendencia luego de la caída de Rafael Correa.     

Y Juan Carlos Holguín, quien ya fue candidato a la Alcaldía en el 2019 con la venia de Guillermo Lasso. Él sería el más visible y con gran aceptación en CREO, partido que todavía no tiene en Quito otros cuadros fuertes para competir en la próxima elección.

Los demás pre-candidatos todavía están muy abajo en la encuesta, aunque pueden crecer con gran esfuerzo, según esa medición. 

Algunos tuiteros piden unidad. Algo que, lamentablemente y por la polarización, es muy difícil que se produzca en la ciudad. La unidad “alrededor mío”… no funciona. 

Por eso iniciativas como la Comisión de la Ciudad, integrado por ciudadanos y con representatividad, puede ser una válvula de escape para no repetir la historia. Para que el próximo Alcalde elegido sea el mejor ejecutor de soluciones para la capital, cuyos mayores problemas son la inseguridad, la falta de empleo, la falta de servicios, movilidad, recolección de basura… Una ciudad que ya no parece de tres millones de habitantes sino de cuatro millones o más… Y con enormes necesidades.    

Y que ya no llegue un prepotente millonario, mal político, mal comediante, populista, lleno a amiguetes de dudosa moral, que estuvo solamente para irse riendo. Como si Quito fuera un chiste. 

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