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Tensiones y dramas

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Tortuoso proceso de escrutinio, enfrentamiento entre bandas delincuenciales, sinuoso plan antiCOVID-19, aumentan tensiones y dramas en alicaído Ecuador.

Foto: Marcos Pin – API

En nuevas angustias y tensiones está el Ecuador, no solo por el tortuoso escrutinio de votos presidenciales, sino por “el débil control en las prisiones frente a poderosas bandas”, como por el dilema ciudadano sobre los planes de vacunación antiCOVID-19 y por la llegada de la vacuna china Sinovac, aún no certificada internacionalmente.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), tensiona y angustia a la población por el bulo o engaño de la titular del organismo la noche del 7 de febrero pasado, al determinar el segundo y tercer lugar con datos inciertos, como también el barullo de quien fue ungido en el segundo puesto, quien pretende el examen de casi el 60% de votos emitidos, ajeno a las reglas del Código de la Democracia.

Cierto que ahora el Ecuador no es un Estado de Derecho, sino de “derechos y justicia”, pero ello no quiere decir que no esté regulado por normas que deben ser observadas por la población, pero se invoca la “legitimidad” como irrenunciable, lo que sería peligroso para la institucionalidad y beneficiosa para el caos. No olvidar que la legitimidad se configura en el imperio de la ley, en las reglas, en principios de mayoría y no en voluntades particulares.

La ríspida conducta tiene ejemplos, uno: el 12 de febrero se cerró el escrutinio en Azuay y durante el proceso “no se presentaron reclamos ni objeciones”, resaltó la responsable de la Junta Provincial; pero en Quito, Yaku Pérez dijo que existen actas de varias provincias, entre ellas Azuay, “en las que aparecían papeletas con cero votos”. ¿Cero votos para todos los candidatos, o solo para él?

El lío del escrutinio tiene base en la proclamación de resultados no oficiales basados en un conteo rápido, por lo que el ungido por el CNE para el balotaje tomó la palabra expresada como cierta y trata de convalidarla a como de lugar en el escrutinio oficial. Los resultados adversos le hacen persistir en la apertura de urnas y el reconteo de casi el 60% de votos.

¿Por qué el candidato y su auspiciante político no presentaron los recursos en las Juntas Provinciales Electorales, como era lo procedente?, ¿carecían de argumentos para hacerlo? No hay respuesta, pero cercan al CNE, quien, pese a todo su desorden, carece de norma que le ampare abrir 10, 20, 40, 60% de urnas. Hacerlo, se endosaría serios problemas legales.

¿Hasta dónde puede llegar el Consejo? El Código de la Democracia determina que el “escrutinio nacional consistirá en examinar las actas levantadas por las juntas provinciales, distritales y de las circunscripciones especiales en el exterior, a fin de verificar los resultados y corregir las inconsistencias cuando haya lugar a ello. El Consejo podrá disponer que se realicen las verificaciones o comprobaciones que estime necesarias”.

Pero el impugnante persiste en invocar “legitimidad” a la que sumó “fraude”, estafa, trampa, que tiene consecuencias penales si lo sustentan con pruebas inobjetables. No es visible un proceso legal por fraude electoral en la historia electoral ecuatoriana, pero desde hace 14 años se menciona a integrantes del CNE, al sistema informático y sus operadores. La titular del organismo ha salido avante de juicios políticos y el sistema y sus operadores se mantienen incólumes.

Así, la tensión amenaza escalar por la amenaza del movimiento indígena Ecuarunari, brazo serrano de la CONAIE, de declarar un “paro nacional frente al fraude electoral” y ha anunciado una movilización “más potente” en “rechazo al fraude electoral que quiere legitimar la usurpación”. No hay fechas.

El convulso escenario tiene efectos en lo económico y social: desalienta inversión, producción y generación de empleo, que urge la población para recuperar bienestar.

Violencia institucionalizada 

Si lo electoral es preocupante, no menos es el cruento enfrentamiento entre “bandas delincuenciales” en recintos carcelarios. Cifras provisionales, hablan de 32 víctimas de los “choneros” y 29 de “Los Lobos”, 18 no han sido encasillados en “bandas”, pero alarma que en el duelo hayan utilizado diversos tipos de armas, incluida una motosierra para descuartizar a las víctimas, cuyo ingreso es posible por eventual complicidad de la seguridad en los reclusorios.

Al respecto, importante el testimonio del mexicano “El Licenciado”, íntimo de Joaquín “Chapo” Guzmán, quien cuando fue subdirector del penal de “Puente Grande”, en el que estaba el “Chapo”, a éste “ayudaba a introducir celulares, alcohol, cocaína, alimentos de restaurantes, servidoras sexuales, entre otros caprichos del amo y señor del penal de máxima seguridad”, relata Infobae.

El sistema carcelario estaría contaminado. La “isla de paz” como se conocía al Ecuador hasta los años 80 del siglo XX es quimera. Progresó su estado de violencia cuando Gobierno y Asamblea Nacional “revolucionarios” instituyeron la tabla de consumo de estupefacientes. Abrieron mercado, proliferaron expendedores, indultaron alrededor de 3.000 narcotraficantes de diversa escala. ¿Las enormes capturas le sitúan como país de tránsito de drogas?

Devaluada “palabra de gallero”

A las dos tensiones se suma una de expectativa: la vacuna antiCOVID-19. El gobierno está lejos de materializar sus planes anunciados; ha zigzagueado con ellos, atropellando la ética y la transparencia, llevando a la dimisión al responsabilizado ministro de salud. Quien ya está fuera del país, tratando de evitar juicios políticos y penales.

Empero, los acuerdos con las farmacéuticas para la provisión de vacunas se diluyeron debido a la ansiedad internacional de hacerse con ellas y por la imposibilidad de producir lo suficiente. El gobierno acusa debilidad para lograr prioridad de la iniciativa Covax de la Organización Mundial de la Salud, OMS, como “país de bajos y medios ingresos”.

Cierto que la emergencia internacional desarregla acuerdos y contratos. Demostró que no sirven firmas, menos la palabra, la que antes era infalible para cumplir compromisos por la vigencia de la ética y el compromiso, hoy soslayados. Es a lo que parece haber recurrido quien fue signado para el balotaje con el anda oficial conteo rápido, pero la asumió como “palabra de gallero” ya exterminada, como los sitios de la popular competencia.

Parece igual ocurrir con las vacunas. Si no hubo contratos formales firmados, no había obligación expresa para entregar las dosis entusiastamente anunciadas. Más de 7 000 millones de seres humanos esperan vacunas, por lo que el Ecuador estará en una eventual larga espera, pero la desesperación le permite anunciar que traerá la china Sinovac, aún sin certificación internacional.

¿Riesgos?A estas alturas, el Ecuador está entrampado con etéreas “palabras de gallero”: está entrampado en el dilema electoral, en el vertiginoso crecimiento delincuencial; si con cantos para desdolarizar el país, incrementar la burocracia, ahuyentar la inversión, la producción que genera empleo y bienestar, por parte de un candidato que misteriosamente daba por seguro su triunfo en una sola vuelta.

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