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El Día del Periodista

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Con su intensa actividad, el periodismo profesional acentúa su pasión por la verdad, la transparencia y la justicia, es la actual valoración en su gran día clásico.

Foto: @Angela Yuriko Smith – Pixabay

Desde hace 84 años se celebra, en la República del Ecuador, el Día del Periodista, porque “una de las fechas clásicas de mayor recordación en los Anales de la República Ecuatoriana, es la del 5 de enero de 1792, conmemorativa de la aparición del primer periódico ‘Primicias de la Cultura de Quito’, fundado por el Precursor de nuestra Independencia, Dr. Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo”.

Así reza el decreto-ley que institucionalizó la magna fecha, expedido el 23 de diciembre de 1937, 145 años después de la aparición de “Primicias”, entre cuyos firmantes constan los nombres del “Encargado del Poder”, General Alberto Enríquez Gallo, y del Ministro de Gobierno, encargado, Dr. José de la Cuadra, para que “el cinco de enero de cada año, de manera oficial”, se lo celebre “en todo el territorio de la República”.

El edicto, vigente, facultó “a todos los Municipios de la República, para que apoyen a las agrupaciones de periodistas, en la forma más conveniente, para que estos centros culturales desenvuelvan sus funciones sociales”.

La primera celebración se realizó 13 días después de la expedición del decreto-ley, el 5 de enero de 1938, con lo más granado de los “escribidores de la prensa”, como llamaban entonces a reporteros y redactores de medios impresos, en un local arrendado, cerca al Palacio de Gobierno.

Protagonista esencial para la expedición del decreto-ley y la primera celebración, fue el ya destacado narrador y columnista de diario “El Telégrafo”, José de la Cuadra, quien hizo posible el engalanamiento de la estancia, ubicada en la calle García Moreno, al norte de Carondelet, al ordenar el traslado de muebles de la sala de sesiones del Congreso Nacional, en receso por efectos de la dictadura vigente.

Génesis

La génesis de la institucionalidad del Día del Periodista se dio en la década de convulsión política de los años 30 del siglo XX, y tuvo como base el cumplimiento del deber de la prensa, a la que Espejo describió en 1791 como “depósito del tesoro intelectual”. En efecto, el 9 de junio diario “El Universo” publicó una premonitoria caricatura sobre una cena ofrecida por la jerarquía militar al dictador civil Federico Páez, en cuyo pie se leyó: “PÁEZ.- Todo está muy bien, pero tengo el pálpito de que saliendo de aquí alguien me va a besar”. Analogía con el bíblico cruento beso de Judas a Jesús.

La caricatura develó que un militar relevaría del poder al dictador civil, lo que en efecto ocurrió el 23 de octubre, cuando el Ministro de Defensa y ahijado de bautizo, Enríquez Gallo, desplazó del mando a su padrino Páez.

El 10 de junio, al día siguiente de publicada la caricatura, el Ministro de Defensa, Enríquez Gallo, desató su ira contra el periódico y sus ejecutivos, al que clausuró, multó y sometió a prisión, respectivamente, pero también obligó a publicar, en primera plana, un comunicado oficial, contrario al contenido de la parodia gráfica; en otras localidades, los redactores también eran perseguidos.

Paralelamente, “escritores de la prensa” de la capital se reagruparon en el Circulo de la Prensa de Quito, en cuyo proyecto de Estatuto (Art. 39) determinaron que: “Se instituye el Día del Periodista, cuya declaración obtendrá de los Poderes Públicos, el 5 de enero de cada año, aniversario de la aparición del periódico Primicias de la Cultura de Quito, que editaba Espejo, en los albores de la independencia, como una de las primeras manifestaciones del periodismo en el hemisferio occidental. El Círculo celebrará dignamente ésta efemérides”.

Miguel Costales Salvador, presidente del Círculo, columnista de El Comercio, y Gerardo Chiriboga, redactaron e impulsaron la aprobación del Estatuto junto a destacados colegas, como Enrique Avellán Ferrés, Eduardo Chalén Castillo, Julio Alarcón, Miguel Ángel Jácome, Gabriel Villagómez, Amable Viteri, Sergio Núñez (ya destacado novelista), las insignes Zoila Ugarte de Landívar y María Angelica Idrovo.

Pese a las tensas relaciones con el gobierno, el Círculo obtuvo la legalización el 15 de septiembre de 1937 e inició la brega por la institucionalización del Día del Periodista, la que vio allanar su sinuosa ruta por el inesperado nombramiento de José de la Cuadra como Subsecretario de Gobierno. Enríquez Gallo, asombrosamente, giró su conducta política represora al periodismo a respetuosa de la libertad de información. En Quito, el destacado narrador pronto se vinculó al Círculo, haciendo suyo el objetivo, el que logró el 23 de diciembre, después de reiteradas insistencias favorables a la firma del decreto-ley.

Trabajadores de la idea 

Llegó el 5 de enero de 1938, la primera celebración del Día del Periodista, Enríquez Gallo no acudió a la invitación, quizá por razones éticas o porque estaban frescas las tensiones, pero envió un mensaje, que sorprendió a los asistentes, haciendo “votos por una fructífera labor de la prensa (…). Que diga el periódico lo que piensa, sincera y lealmente de las labores gubernativas y de la realidad nacional. Que nos ayude a correlacionar nuestra acción política y nuestra realidad. Este es el deseo Supremo del Gobierno”.

Reiteró el compromiso dictatorial de “abrir por la República la ruta luminosa de la Democracia y que para ello dará amplia libertad a la prensa”, mientras el representante gubernamental en la ceremonia, el Teniente Coronel Francisco Urrutia, Ministro de Educación, describió al auditorio como “soldados del periodismo: la verdad y la lealtad, su lema. Obreros de la pluma, trabajadores de la idea”.

Hubo disensos porque la institucionalización haya llegado de una dictadura, conceptualmente contraria a la razón democrática del periodismo, otra voz apuntó que “la mejor celebración es el voto de decir siempre la verdad, cualquiera que sea la consecuencia que con ella acarrea. Y para eso no se necesita Decreto Ejecutivo”. 

La investigación sobre Espejo, el periodismo en el siglo XIX, las organizaciones periodísticas desde inicios del XX hasta la Federación y Colegios de Periodistas, la institucionalización del Día del Periodista, la inconstitucionalidad de la denominada Ley Orgánica de Comunicación, “huellas revolucionarias” de Rafael Correa, entre otros temas, constan en el libro “Ecuador: Huellas de la Prensa. Notas históricas” (de venta en las librearías Española, Rayuela, de Autores Ecuatorianos).

El destacado exdirector de noticieros televisivos y uno de los más importantes columnistas de estos días, Lolo Echeverría, en artículo publicado el 18 de mayo de 2019, en diario El Comercio, ha subrayado que la investigación “es una obra necesaria para los comunicadores, útil para los estudiantes, atractiva para los académicos y los políticos. La reflexión sobre las relaciones entre poder político y periodismo es necesaria porque la crisis de los partidos y de los medios, reclama nuevos modelos y mejores instituciones para enfrentar los retos del mundo actual”.

El 5 de enero de 2021 encuentra al periodismo ecuatoriano en proceso de gran madurez, con altos procesos de investigación y escrutinio del manejo de la cosa pública, cuyas consecuencias envuelven en judicializaciones a funcionarios públicos que han deshonrado a la política como servicio público para servirse, inescrupulosamente, de los dineros fiscales, esfumando el fruto de sus fechorías, probablemente, en paraísos fiscales, en “países amigos”, pero cínicamente reclaman respecto a sus Derechos Humanos, cuando han irrespetado los de la población nacional.El periodismo profesional muestra su fortalecimiento obligándose, con sus principios éticos, a proporcionar a la comunidad información objetiva, veraz u oportuna, rechazando presiones que pretenden obligarle a adoptar identidades políticas, religiosas o ideológicas.

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