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La tercera etapa de la pandemia

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Hay una enfermedad que responde a los intereses del populismo y que tiene en vilo a la región. Las elecciones presidenciales serán decisivas.

Foto: Xavier Caivinagua – API

Amable lector, en realidad no me refiero a lo que usted se estará preguntando, ya que existe para el COVID-19 afortunadamente una vacuna, sin perjuicio de la propia capacidad del hombre de inmunización, tómese en cuenta que todo esto se da en el marco de la iniciativa privada y del hombre en libertad. 

Me refiero  a algo más grave y duradero, en el cual no se avisoran vacunas en el horizonte cercano; se trata de una muy grave pandemia que se ha desarrollado de una manera contagiosa y  mortal, cual camino de servidumbre, que rebautizada ya lleva 31 años en la región. 

Permítame explicarle, el virus se re-inicia con la caída del muro de Berlín, el desplome de la Unión Soviética, y el temor de los Castro de sentirse solos en el continente, hábida cuenta que la URSS ya no podía seguir entregando como antaño, dinero a Cuba; naciendo así  con el apoyo de la izquierda latinoamericana y del partido de los trabajadores de Brasil, el Foro de Sao Paulo en 1990, el cual produjo el Manifiesto denominado “Socialismo del Siglo XXI”. 

Este quedó compuesto de tres etapas, que son: 

1.- La primera consistió en entender que las revoluciones armadas ya no estaban de moda ni tenían mayor aceptación en el concierto internacional, así que debían tomar otro camino para llegar al poder “democráticamente”, para la cual debían valerse de una persona carismática, y cuyo denominador común y principal característica sea el falso desprecio al capitalismo, no le importe mentir (ya que tendrá que ofrecer lo que sabe muy bien que no va poder cumplir – populista), y estar alineado con los conceptos socialistas; es decir el bien común, entendido como  el Bienestar Común de la élite partidista y no de la gente, ya que su norte principal, conforme su accionar nos ha demostrado, no es necesariamente el desarrollo económico de la población.

2.- La segunda etapa consiste en tomarse con apariencia “democrática”, principalmente vía constituyente, la justicia, los tribunales electorales y las principales instituciones de control, es decir perpetuarse,  una suerte de auto golpe de estado; atacar  al periodismo libre, impulso de ley mordaza,  división social,   y la persecución  – estadio a la que llegó Ecuador con el ex presidente Correa. 

3.- Y, la tercera etapa, que es el clímax, y que es lo potencialmente podría darse en el país, en el supuesto no consentido de ganar el candidato correísta, son las expropiaciones, salida de las empresas internacionales, salida de capitales, salida de los cerebros, expulsión de la clase rica, desaparición de la clase media, y multiplicación de la clase pobre, un solo candidato, tratos con lo peor de la sociedad a fin de sostener la debilitada economía paternalista –  estatus de Cuba y Venezuela, y de Argentina (esperemos por supueso que no) ya en ese peligroso “sendero luminoso”. 

Siendo así, resulta lamentable pero no extraño, que se pretenda comprar los votos, mediante  irresponsables ofrecimientos, tales como la entrega de USD 1 000 a 1 millón de familias; y es irresponsable, para empezar, ya que no existen los fondos para el efecto; segundo porque no se puede regalar la plata ajena así por así, peor aún si es dinero de la reserva internacional – al parecer dicha tendencia política estaría convencida que el dinero crece en los árboles vía expansión de la oferta monetaria (impresión desmedida de moneda local), he ahí una de las  razones de la crisis  económica venezolana; y es tremendamente irresponsable, ya que más allá de manipular y engañar al pobre, al final del día lo esclaviza más, ya que lo vuelve más dependiente y menos eficiente.

Esta grave infección es en realidad enemiga de la libertad; divorciada de la democracia, ya que no cree en ella, sino que simplemente la utiliza y manipula; muy efectiva con su hábil discurso populista y cruel accionar paternalista; inconsistente hasta la médula; en la cual la verdad es mentira y la mentira es verdad, a la conveniencia estratégica política del momento.  

¿Cuántos años  más serán necesarios para vacunarnos? ¿El ejemplo venezolano servirá, por fin, para abrir los ojos a una sociedad ciega? Lo que sí está claro es que de ganar el candidato correísta, al que lo hemos visto a fin a Maduro, muy probablemente se daría poderosamente paso el descalabro de la economía ecuatoriana y la estampida de la dolarización. Confío que en democracia, con Libertad, con altos niveles de educación, con gobiernos  serios y  pendientes de los sectores sociales, se logre exterminar esta pandemia, esperemos lo más pronto.

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